Duermevela
En posición fetal, callando mis palabras pues temía que se tornaran en mi contra, simplemente cerré los ojos y dejé que la piel por mí hablara, exhalando sus laberintos y signos cada vez que los dedos-tinta sobre ella danzaban, yo parpadeaba intermitentemente como queriendo quedar en duermevela Entre el sueño y la conciencia, con cada sonido, con cada silencio, aleteaba, ¿marcas? me preguntas, sólo una cual corazón sangrante, sobre el pecho observando desde adentro, como queriéndose asegurar de nada de esto yo olvidara. Y entonces el recuerdo seguirá ahí, cual gusano roedor comiéndome a besos la memoria reviviendo cada signo, cada pausa de aquél sueño tan realista o de que aquella onírica verdad cada vez que detenga mi ritmo y baje la mirada a ese estigma tan tiernamente excavado, como el sueño en la vigilia y el despertar en el descanso, ambos mundos en mí tan construídos que hasta dentro de cada uno tengo mi alter ego.