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Mostrando entradas de marzo, 2011

Duermevela

En posición fetal, callando mis palabras pues temía que se tornaran en mi contra, simplemente cerré los ojos y dejé que la piel por mí hablara, exhalando sus laberintos y signos cada vez que los dedos-tinta sobre ella danzaban, yo parpadeaba intermitentemente como queriendo quedar en duermevela Entre el sueño y la conciencia, con cada sonido, con cada silencio, aleteaba, ¿marcas? me preguntas, sólo una cual corazón sangrante, sobre el pecho observando desde adentro, como queriéndose asegurar de nada de esto yo olvidara. Y entonces el recuerdo seguirá ahí, cual gusano roedor comiéndome a besos la memoria reviviendo cada signo, cada pausa de aquél sueño tan realista o de que aquella onírica verdad cada vez que detenga mi ritmo y baje la mirada a ese estigma tan tiernamente excavado, como el sueño en la vigilia y el despertar en el descanso, ambos mundos en mí tan construídos que hasta dentro de cada uno tengo mi alter ego.

El autómata

Mis manos rozaron su rostro como colibríes agitados su piel helada y metálica me rebanó los dedos (las alas) y una gota de sangre, espesa rodó hasta adentrarse en las láminas "No me toques todavía, el hálito de vida introducido en mi engranaje pesa demasiado, duele y siento que reiré llorando" Sus palabras, cargadas de emoción disimulada me atravesaron el alma, tanto tiempo siempre esperando un movimiento en falso para avanzar en estocada deshecho entre las vocales de aquella sentencia, mi espiritu de alocado impulso se vio mermado y colérica aparté mis manos, más sangre tiñó su cara y arrebolada se atascó en sus labios "¿Qué has hecho con tu bálsamo de caos e ímpetu que ahora no siento otra necesidad más imperiosa que la de romperte la boca con mis dientes, beber directamente de tu aliento ése ámbar delirante que me revuelve las entrañas antes llamadas engranes, que me agolpa el pecho antes lleno de mecanismos retorcidos en aúreas proporciones....

El autómata (fragmento)

Mis manos rozaron su rostro como colibríes agitados su piel helada y metálica me rebanaron los dedos (las alas) y una gota de sangre, espesa rodó hasta adentrarse entre las láminas "No me toques todavía, que el hálito de vida introducido en mi engranaje pesa demasiado, duele y siento que reiré llorando"