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Mostrando entradas de abril, 2011

Un cuento azaroso (incompleto

Tardé mucho en darme cuenta de que estaba dentro de una ilusión suya. Mis movimientos no eran totalmente míos, al estar dentro de su fantasía, inevitablemente había algo de ella en mí. Pero no estaba solo, extrañamente también estaba él, Esteban, a quien ella admiraba tanto. Era un mundo extraño y delicadamente iluminado, sorteado por laberintos de arbustos y estatuas marmóreas, paredes negras y pulidas, los pisos en ajedrez pulcros y resbaladizos. El cielo estaba completamente oscuro, con sólo la luna creciente perforándolo casi dolorosamente. Tenía la inquietante sensación de que tenía que encontrar a Leonora y despertarla, el mundo parecía decaer poco a poco... -Por la expresión de tu rostro, te acabas de dar cuenta de que estamos dentro de un sueño suyo- dijo Esteban, encendiendo un cigarrillo cuyo humo hacía figuras excéntricas en el aire, algunas antropomórficas. -Si, supongo... Aunque no sé muy bien en dónde estoy, sé que encontraré a Leonora y saldremos de aquí- contesté con un...

Carne Colgada

Pedazos de res, colgando, como columpios escarlatas siguen el vaivén de mis pensamientos, sangrando, marcan en el piso de mi cuarto mapas y laberintos como venas en mi carne, ¡deténganse, maldita sea! ¡Se aferran a los garfios fríos y metálicos pues temen perderse en esa infinidad de caminos bifurcados que ustedes mismos dibujaron! Cuélgame del cuello o atraviésame las palmas, lléname de estigmas o desgárrame los labios pero sácame, sácame de este jardín de camelias desfloradas que con la luz viva del sol y la suave brisa cotidiana descolorió sus rojas notas hasta dejarlas casi blancas. Píntalas de nuevo, rojas como heridas sin cerrar, y palpita junto a mi, danzando y meciéndote desde el techo como pedazos de carne colgada casi fresca, casi viva sufriendo junto a mí, gozando desde arriba...

El Colibrí

Centelleas y palpitas como un jade vivo y extravagante entre las ramas secas de un viejo árbol, ¡eres tan pequeño! El sueño de un sueño que me despertó de una pesadilla, no comprendes el peligro que te acecha afuera, todavía... Si inclusive la luz te arranca los colores y el viento sólo esparce tu fragancia, acércate a mí, mi desahuciado, camina conmigo, mi indefenso,tan frágil no sería un crimen encerrarte en una campana de cristal Pero, ¿si la sangre que en tí vive te corroe las venas y el aire sólo te erosiona al respirar? Será entonces necesario que aún te quite el brillo de los ojos, te encierre en la más profunda oscuridad que incluso la vida, el más suave palpitar te desgaste, te corrompa, de pluma a hueso ¿Será verdad?