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Mostrando entradas de junio, 2011

Tonos de negro. (Esto no puede ser posible)

Recuerdo cuando nos mudamos a nuestro nuevo departamento. Era grande, elegante y muy sofisticado. Los pisos eran de mármol negro perfectamente pulido, casi no había paredes puesto que eran ventanales grandiosos y pulcros que permitían ver el esplendor de la ciudad y sus mares de edificios. También recuerdo que ni siquiera habíamos tenido que desempacar, puesto que cuando llegaron las cajas dos empleados del edificio habían acomodado los muebles de tal forma que el departamento parecía sacado de una revista de sociales. Todo exhalaba elegancia y prosperidad. Con el simple hecho de estar ahí, uno se sentía parte de la aristocracia, del mundo... Uno se sentía alguien. En el departamento íbamos a vivir tres personas: mi hermano menor, mi mamá y yo. Ése día salí a explorar el edificio para ver qué secretos guardaba, qué gente habitaba ahí y qué cosas había. Casi inmediatamente después de cerrar la puerta tras de mí, me encontré una chica de mi edad, quien a pesar de no ser muy bonita, se ve...

A Rainy Day

A Gerardo. Una cortina de agua se cernía sobre nuestras cabezas, fría, temblaba en melodías de aplausos, el aire cortaba la respiración. ¿Apreciarías un cántico desde el fondo de tu pecho? En medio de las columnas de lluvia que ahora adornan la música, sí claro, notas azules danzando intempestivas ahora de abajo, ahora desde arriba ¿Notas cómo el fresco hálito de niebla inspira a cualquier cosa? Yo sé que entenderías, con tal sólo observar desde tu ventana, el cielo gris y suavizado por las nubes, ¿el sol? algún día saldrá y ahora no tienes prisa. Es cansado, a veces me dices, la lluvia en el rostro a veces quema, pero yo sé muy bien que la luz no es externa, al menos no este día. Camina, a pasos lentos, que el agua marque la estela de tus pasos, salpica, brinca y juguetea por el aguacero... Siempre habrá brillo entre las gotas, siempre habrá lluvia entre las nubes. Siempre habrá agua en nuestras almas.

Psicosomático.

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Al final todo había perdido su encanto. Su condenado encanto. Ya no tenía nada de novedoso ser la infante extravagante y cínica que era, tampoco el estar rodeadade personajes igual de (o más) extraños que ella. Caminar en las calles tampoco era lo mismo, todo era parte del mismo desencanto que le achacaba psicosomáticamente. Tanto leer y leer filosofía le habían atascado la nariz y ahora estornudaba espasmódicamente, incluso hasta 16 veces seguidas. Para variar, seguía siendo la misma aislada que había sido casi toda su vida escolar. No sabía si era por sus buenas notas y perpetuar el cliché o simplemente por su taciturno carácter que rehuía de la gente como de la peste, de ella y de todas sus manifestaciones sociales tales como fiestas, antros, ir a fumar mota en conjunto a las canchas... Y sin embargo, la soledad ya le había cansado, empalagado si se quiere pero no quería estar sola. Había hecho dos que tres amigos que a veces la evitaban por evitar los silencios incómodos, y a la ún...
No tengas miedo de lanzarte hacia el vacío... Toda tu vida has vivido en él. Ciclos y ciclos de intermitente dolo contra sí mismos, realmente no importa que te los comas a todos, hijo mío.
Y llegar a ser qué? Maldecir a mi pedazo de cielo azul sobre mi cabeza? Escupirme a mí tirada como una raíz podrida? Añorar el amor de un poeta, de un maniático homicida o de una personalidad dividida? Un orbe entre vagabundos de ensueño, mil monitores se requieren para que yo me percate de ellos! Llorar y que de mis lágrimas nazcan niños malformados! Yo soy el agente naranja! Y como un desahuciado gato lamer tu sangre que preciosa cayó sobre el asfalto, ser como un virus troyano que borre el resto de tus días, crecer como un cáncer que te acompañe toda tu maldita vida. Y entre calles oscuras iluminadas por el brillo de los faros, los ojoa veloces que emanan de los carros, me tendrás que recordar gritando a media avenida: "Bienvenidos los abandonados, los que con alcohol tratan de exterminar cualquier germen de vida que parasita en sus entrañas". Necesito sólo una cosa y no es un destruído imperio, donde seguirías siendo Dios, ni las cenizas de un incendio, se...