Tonos de negro. (Esto no puede ser posible)
Recuerdo cuando nos mudamos a nuestro nuevo departamento. Era grande, elegante y muy sofisticado. Los pisos eran de mármol negro perfectamente pulido, casi no había paredes puesto que eran ventanales grandiosos y pulcros que permitían ver el esplendor de la ciudad y sus mares de edificios. También recuerdo que ni siquiera habíamos tenido que desempacar, puesto que cuando llegaron las cajas dos empleados del edificio habían acomodado los muebles de tal forma que el departamento parecía sacado de una revista de sociales. Todo exhalaba elegancia y prosperidad. Con el simple hecho de estar ahí, uno se sentía parte de la aristocracia, del mundo... Uno se sentía alguien. En el departamento íbamos a vivir tres personas: mi hermano menor, mi mamá y yo. Ése día salí a explorar el edificio para ver qué secretos guardaba, qué gente habitaba ahí y qué cosas había. Casi inmediatamente después de cerrar la puerta tras de mí, me encontré una chica de mi edad, quien a pesar de no ser muy bonita, se ve...