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Mostrando entradas de julio, 2011

Lapislázuli (borrador)

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A Gerardo. Sólo un color de pintura, sólo uno podrían usar para pintar tu mirada el color del manto divino, el color del triunfo del amor, sí, ultramarino, color nacido del desierto, lejano e incierto, de las entrañas de la tierra y del color del cielo lapislázuli lo llamaron, laguna profunda entre la arena ¡Oasis parecería tal vez a los ojos mortales, pero quién no querría perderse para siempre en el desierto con tal de beber siempre de aquamarinos manantiales! Peligro aún mayor que el abrazo ardiente del sol contemplativo, ni legiones de serpientes ni alacranes venenosos me harán retractarme de mi decisión... Sí, para siempre quedarme con tus ojos, bebiendo sin saciarme de ellos jamás, pinceladas de lapislázuli, no necesito nada más... Sólo dos pinceladas, pues preciosa pintura se usó, tú, mi color nacido del desierto, tú mi manantial transparente, tú que le has dado color a la bóveda celeste

Quizás las mariposas se rían de eso...

[No, no, yo no escribí esto... Jamás podré escribirlo, yo no soy tan sutil, tan sublime... Yo no escribí esto, nunca podré] viene hoy la paz, la tragedia y un vino gris dulce...llega la razón a poner límites a una espuma roja desbordante que embriaga la vista--- Hablo en serio. Podemos hablar con verdad o falsedad. Podemos expresar sentimientos, sensaciones...(cómo se siente simplemente). Pero hay cosas sin nombre que van de pasada...no es posible hablar de ellas. De entre lo que no se puede hablar... qué hace un poema, que deja una historia, qué melodía baila el pensamiento con una pieza de música...todo es es tan sutil que es grosero querer hablar de ello con corrección/incorrección... Así corre la vida amor... la lluvia no habla de nada, ni el amanecer, ni una charla con Dios, ni una pieza de música de Mozart en el fondo de una oración... qué bestial es hablar de este tipo de cosas esperando hablar con verdad. Si no hablo de lo inefable ha de ser porque no tiene nombre... un caball...

Misantropía (Un texto después de ver las noticias)

Sonrío y comienzo a luchar contra mi impulso de morir en una lluvia de balas y salir al día siguiente en el periódico, en la primera plana. Inhalo y no lo puedo evitar odiar a la gente y amar a la humanidad. Destruírla por completo para salvar lo que nos queda de dignidad. Quiero morir con todos, quiero que todos mueran conmigo. Abusar de los que han sido explotados y usar a los que abusaron de ellos. Los sueños han muerto desde hace mucho murieron con mi nacimiento, yo no quiero ilusión, yo quiero un corazón que lata al ritmo de las Kalashnikovaks. Listones negros por doquier, ondean al viento, me alegran el día. El diluvio lavará nuestras heridas y con el agua se llevará nuestras patéticas y alegres vidas.