Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2011

De por qué Wittgenstein pidió la avant-garde en las trincheras de la Primera Guerra.

Es posible que mi personalidad se deba en gran parte a la lectura de "Las flores del Mal" de Baudelaire. Leer eso a los 15 años no le hace bien a nadie, seguramente. Es posible que mi vida haya sido privilegiada, pero, es privilegiada en un sentido bastante seco, bastante estéril. Ciertamente no hay nada en mi infancia digno de mención, tal vez simplemente el que parece que yo haya sido una niña superdotada. Y de ahí no hay nada más allá de lo que cualquier artículo sobre niños superdotados pueda decirte. Pero... tal vez la herida inyectó algún líquido extraño dentro de mí. Como la sensación de estar siempre perdiendo el tiempo. Como el miedo intermitente a la soledad, como el miedo acechando desde abajo de la almohada. Y pasará tanto, tanto tiempo hasta que yo pueda dormir con alguien toda la noche. Y ese miedo me estará vigilando cada día que el sueño no pueda apaciguarlo. Mucha gente no se da cuenta de eso. Lo sé. Pero yo sí lo he visto en sus miradas. Es una mancha tan...

Lectura

Abrí los ojos. La luz del foco se había quedado prendida y verla me lastimó. No estaba dormida, simplemente me apeteció cerrar los ojos mientras yo estaba recargada en la silla con la cabeza colgando del respaldo. Al incorporarme lentamente me dolió el cuello y la espalda. La música le daba un aspecto extraño a mi ambiente, al ambiente de mi cuarto que en esos momentos era mi mundo. La casa estaba sola y era de noche.  Miré por la ventana y vi a la gata dormir plácidamente en la camita del perro, junto a él. Había estado leyendo desde las 4 y no noté que ya había oscurecido. Es raro. Parece como si anocheciera de un momento a otro. Si leo no puedo hacer otra cosa más que leer, me enfrasco en otro mundo en donde lo único que puede entrar es la música. Y a veces el frío, entonces me levanto y me pongo un suéter de manera automática. Ni siquiera siento el pasar de las hojas, como cuando no siente el pasar de los cuadros de una película.  Y si algo me distrae simpleme...

Wasted

Ella quería mirar y él le decía: "No voltees a verme que todo lo que conoces se derrumba como la nieve se derrumba sobre el suelo de invierno" Con los ojos puestos en la frente y el iris brillando en fuego. "No voltees que todo lo que conoces ha desaparecido, quítate de mi camino que sabes que estoy completamente deshecho" Los coros en la iglesia resonaban a través de la cúpula y los hacía regresar en ecos que sonaban a campanas. "Pareces un ángel acabo de ser violado. ¿Tu inocencia se ha ido por el caño o son es tu mirada la que no soporta el engaño?. Puedo soportar las lágrimas de miles de vírgenes pero apártate de mí con tu mirada que calcina. Te ofrecería dormir en el suelo, en el concreto... No sería el primer sueño tuyo que choca contra una barrera que lo resquebrajase como una esfera de cristal que cae" Ella quería introducirse en la vida humana y se topó con sus mentiras, con su corrupta condición... Seguía creyendo en la pureza y su ingenuid...

Estudio sobre "Bésame mucho" de Consuelo Velázquez

A Gerardo Martínez De la Torre. Había llegado a casi los 20 años. La edad en la que la mayoría de la gente encuentra la pasión de sus vidas. La madurez de ser adulto apenas se impregnaba en el alma y el idealismo de la adolescencia todavía vivía. Era la época en la cual las canciones de amor no movían simplemente los cordones del corazón sino también las febriles cuerdas del deseo. Y sin embargo, el desencanto sufrido en la adolescencia premeditaba acerca del tentativo final que todo podía tener. Era el efímero tiempo del amor eterno y de la pasión arrebata. De las calles en la noche, del humo del cigarro que como espirales marcaba los pasos del otro y del propio. Los ojos se abrían de par en par, como las puertas que el espíritu le abría a la mano del Amor. Las pupilas se dilataban y las bocas se encontraban. Nunca nadie podrá arrepentirse de haberse dejado llevar por la música viva de las pieles. Nuestra juventud nos rebosaba por los cabellos y juramos nunca cortárnoslos mient...