La princesa Sábado -Líquidos
Entré a su departamente, todo olía a alcohol y a huedad, el tabaco quemado giraba como si durmiera mecido por el aire. Las botellas vacías refulgían en colores pardos, mis manos temblaron, un sonido de vidrios que chocan llamó mi atención. Al voltear, el frú-frú de mi cabello contra la tela sonó casi estruendoso, alguien me tomó del antebrazo. Los ojos ámbar del Coronel me miraron, estaban enrojecidos por la embriaguez. -¿Qué haces aquí y cómo entraste?- preguntó´desconcertado. -La puerta estaba abierta. Quería saber cómo estabas- -¿Te preocupas por mí?- su alilento alcohólico me hizo retroceder pero él, instintivamente, jaló mi antebrazo hacia él. -Un poco, sí...- exclamé dejando la frase en el aire, acompañando al humo del cigarro. Él me soltó. -Extraño cambio de parecer, justo ayer dijiste que no querías volver a verme- replicó llenando el vaso de un líquido pardo-rojizo -Te est... Te quiero y no querría que te pasara algo- -Soy un niño grande, puedo ir al baño y toda ...