Carta 1 y 2
Sí, estaba sola y aburrida. Las ganas de salir se me iban en cuanto conseguía con quien salir. Porque de alguna manera, la soledad es un laberinto dentro de uno mismo. Ya había dado un primer paso para salir de ella, que era meterme a un curso de alemán pero veía como a los demás les llegaban los viajes, las salidas, todo lo que yo quería con aparente facilidad. O más bien, yo también me había esforzado y no podía creer que mi esfuerza no valía para conseguir al menos lo mismo. Tal vez es la soberbia hablando,...