El síndrome de Ekbom
Parece tan oportuno, escapar; parece tan imposible, irse sin más. Vetusta Morla, "La Grieta" Existen muchas cosas en este miserable mundo. Cosas que lo hacen pesado y tóxico como el plomo, rezago del uranio, agente del cambio. Cosas que también lo hacen trágico, que hacen que tiemble ante el más leve suspiro de alguno de sus habitantes. Una de ellas es el dolor de verte y no poder acariciar tus manos como antes, que desde el abismo en el que me anidé estiraba mis dedos como enredaderas para tocar las frías falanges que tamborileaban sobre el escritorio. Nunca te había mencionado, o no lo recuerdo, cuán fascinantes me parecían tus manos, con yemas amarillentas, manchadas por el tabaco del cigarro, con las uñas mordidas, víctimas de tu ansiedad. Siempre te recomendé, creo, que leyeras Circe de Julio Cortázar. Esa recomendación no tenía nada de profundo más que hacerte ver la maestría del autor con las descripciones de los dulces. Quería que saborearas los bombones...