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Mostrando entradas de abril, 2018

Cuando la sangre hierve, es que algo lleva

Me dolía el estómago.  De esas veces que es un dolor vago, casi imperceptible pero te dices al espejo que no es nada, mas en el momento que das un paso te apuñala para que no te olvides de él. Lo malo del dolor es que no es visible. Claro, podemos ver una herida, ver la sangre, ver incluso los tendones tensos como cuerdas de violín rudimentarias. Pero eso no significa nada. Esas mismas cosas se las podemos ver a alguien en coma, o a un cadáver. El dolor, obviamente, está ausente en esos casos. Incluso con anestesia podemos silenciarlo. Nuestra palabra contra el mundo, un salto de fe que hacemos cuando les creemos a los demás que les duele.  Pero no a mí.  Estaba de guardia. Cirugía. No podía tomarme la noche, no cuando no había signos visibles que me impidieran terminarla. No cuando había gente más grave allá afuera.  El hambre lo empeoraba. Llevaba más de 14 horas sin comer. Las cirugías a veces duraban más que eso. No siempre me creían. El jefe de cirugía me h...