You're never fun to be around
Me acerqué a su cuello. Primero hundí la nariz en el hueco entre su mandíbula y su hombro, y después puse mis manos en sus brazos para luego sentarme en sus piernas. Trató de acomodarse para estar más cómodo pero no pudo. Abrí la boca y le mordí el hombro tan fuerte que un hilo de sangre comenzó a derramarse. Su grito fue rápidamente ahogado por mi boca, la suya, abierta por el dolor aceptó sin miramientos la mía, hambrienta. Mis uñas se encajaban en sus brazos y mi lengua intentaba ahogarlo. No podía controlarme. No cuando estaba cerca de él. Mis pensamientos al estar en su cercanía se volvían lo mismo: "morder", "lamer", "devorar" y la imagen de un pequeño hilo de sangre me extasiaba. Me quitó. -No puedo respirar. - Me volví a lanzar contra su boca pero no me dejó hacerlo. -Espera, espera, no es que me queje pero ¿qué te pasa?- -Siempre con tus preguntas...