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Mostrando entradas de junio, 2008

Monologo I

Te voy a decir una cosa, espejo. He encontrado al hombre de mi vida, me preguntas quien es, y yo te respondo, no es nadie, ya que no existe, es una invención de alguien más talentoso que yo, es aquél quien no es nadie a principio y es el único al final... Lo tratan como yo trato a los que son como él en la vida real; mal muy mal, pero... lo que no sé es si es el hombre de mi vida porque es como yo era antes, o porque lo tratan como yo los trato ahora... Me preguntas cuál es la diferencia entre él y un humano, los dos fueron creados por alguien más talentoso que yo, si, y los dos se transforman en monstruos cuando tienen miedo, si, y los dos son despreciados por su propia raza, por su propio creador, si. Te diré la respuesta, espejo, al que yo amo no lo puedo tocar, y no lo puedo ver haciendo otra cosa que la que no hace, es decir, no es libre, está prediseñado, es una imagen. Te diré porque lo amo... Porque yo puedo decidir si lo mato o no, y aun si decido hacerlo, él seguira exisitien...

Heridas de Amor

Ven, dime que has cortado tus manos Con el cristal de mi alma Creo que te lo advertí Tenías que ser fuerte y verme No solo tomarme Creo que te lo advertí Oh, ven, tenias que abrazarme sin cortarte Con mis alas de cristal, no no no no, no no no Ven, mi fragilidad te quiso ver Pero huiste como una luz Creo que me lo advertí Oh, ven, tenias que abrazarme sin cortarte Con mis alas de cristal, no Ven, grita si me amas otra vez Pero es que mudo estas, no ¿Qué no conoces el brillante vidrio? Oh, ¿Qué no sabes que lo frágil, duele? Oh, ven, escúchame una vez Este es el final…

El amor de los condenados (Parte II)

Mirelle se ganaba la vida leyendo las cartas y contactando espíritus. Muchos pensaban que realmente le agradaba su profesión, pero en realidad no sabían que más que un trabajo, para ella era una pasión. Todas las tardes, después de las 6, abría su pequeño local, localizado en el piso 2 de un edificio. Llegaba y prendía el incienso ceremonial con dos velas, preparaba café y té de rosas, y esperaba a que la atmósfera de terciopelo rojo tuviera el olor a café, té y el delicado incienso. Se sentaba en la pequeña mesa de madera que olía a palisandro; revolvía las cartas con parsimonia y limpiaba cuidadosamente su bola de cristal. Su largo cabello rojo y sus ojos negros le daban un aire gitano que sorprendía a casi todos sus clientes, que eran muchos a pesar de que no hacía publicidad. Tocaron la puerta y se abrió. Entró una joven con el cabello negro hasta los hombros, recogido en un intricando peinado que le daba apariencia de tener plumas en la cabeza, y ojos violeta que miraban el despac...

La Historia de la Brisa

En sus ojos y mirada se alcanza a vislumbrar la sombra de un recuerdo que esta a punto de olvidar Su padre el oceano su madre es el viento su vida son las olas y su mente es el recuerdo Hipotizada camina sola en la noche en el mar meintras el viento madre le acaricia al pasar El agua fría la hunde al acercarse al lecho de la muerte que ella ve sin amedrentarse Su largo cabello arena flota por el agua mientras la luna la observa un tanto obsesionada Su cuerpo no fue encontrado ni tampoco su recuerdo Pero la Brisa en esa playa Al final de su vida ha soplado

El amor de los condenados (Parte I)

Despierta, tiemblo al mirarte Dormida me atrevo a verte Por eso alma de mi alma, yo velo mientras tu duermes Gustavo Adolfo Becqer Sofía miraba la trémula superficie del agua, la cual reflejaba el frío resplandor de la luna. Ella esataba recargada sobre una lápida la cual, guardaba un nombre conocido para ella y amada por alguien más. La llaman "Guardián de los muertos" ya que siempre la veían cuidando las tumbas, por cierot que varias personas le temían... pero no importaba, ya que la persona que ella amaba no. Su ojos violeta captaron el pequeño movimiento sobre el agua que le indicaba que era hora de partir. Su cabello negro se convirtió en un suave plumaje negro, de su espalda salieron dos alas negras y después de unos segundos, se había tranformado completamente en cuervo. Voló hasta un edificio casi abandonado, cerca de ahí, y se posó en el alfeizár de una ventana. Dentro estaba dormido. Su cabello ondulado castaño cubría su pálida frente arrugada, su respiración entrec...

Nos prestaron un diamante

Nos prestaron un diamante Con el nombre de Sofía Y aunque dicen son eternos En ese momento, yo no lo sabía Ese diamante era tan hermoso Que Dios quiso lucir En el cielo, en su rostro Su intención no era herir Su cabello era tan negro Como el luto que lucimos Su piel era tan blanca Que así se le quedó Los ángeles envidiaban El amor que le teníamos La belleza que ostentaba La salud que le pedíamos Poco perdimos nosotros Pues ella ganó más Nuestras lágrimas de sangre Que ella, en el cielo Como diamantes, lucirá

Polvo de Arroz.

Anastasia era una joven olvidable. Cualquiera que la viera un segundo la olvidaría al siguiente, ella añadía en un tono siniestro que sería la perfecta asesina, nadie la notaría. Era muy callada, no le gustaba sobresalir en nada, se podría decir que la vida le aburría, pero la muerte … Se sabía de memoria los capítulos del Libro Negro de los egipcios, su Biblia era el Necronomicón, la toxicología era como la cocina para ella, y las armas su pasión, siendo las predilectas las armas blancas. “Me gusta la ironía de su nombre, son blancas para matar, negras por la muerte y rojas gracias a la muerte” Así su bandera eran esos colores. Pero todo mundo tiene su corazoncito. Y ella se había enamorado de un joven de su misma edad, mucho más social que ella, y bastante popular, lo contrario a ella. Pero dicen que los opuestos se atraen. Lamentablemente, él tenía novia, se llamaba Blanca. Anastasia nunca pensó en ella como un problema, sólo como un obstáculo del cual libera...

Abismos Familiares.

Mi mente es un abismo de demonios plagada que con hambre insaciada hacen de mi razón un atisbo Como de Dante su infierno me parecen familiares mis pesadillas su gobierno que cedo en afan de contentarles Prometeo y su castigo son una simple parodia este demonio el alma me convino y después me la devora.

La Luz Blanca

Corría y corría, sin dejar que esa maldita máquina me viera, porque si lo hacía podía darme por muerta. Los callejones oscuros simulaban laberintos sin dificultad, de los cuales no salías si te invadía el pánico. Las máquinas caminaban lentamente con su paso robótico, desreuyendo todo a su paso, la mitad de la humanidad decía que era el fin del mundo, la otra mitad, le creía. Pero yo corría y corría, a veces deteniéndome para esconderme por si sentía a una de ellas cerca, o para descansar, esto muy pocas veces, la adrenalina es una droga a la que todos éramos adictos últimamente. De repente la ví. Medía unos 10 metros de alto, con su gigantesco reflector en lo que podía ser su cara metálica, su luz blanca me cegó un momento, antes de que mi cerebro me obligara lo más rápido posible a correr desquiciadamente. La perdí por poco, pero para estar segura, me escondí abajo de una gran caja. No noté que tú también habías elegido ese sitio para esconderte. Te miré con mi rostro sucio, sudoroso...