El amor de los condenados (Parte II)
Mirelle se ganaba la vida leyendo las cartas y contactando espíritus. Muchos pensaban que realmente le agradaba su profesión, pero en realidad no sabían que más que un trabajo, para ella era una pasión.
Todas las tardes, después de las 6, abría su pequeño local, localizado en el piso 2 de un edificio.
Llegaba y prendía el incienso ceremonial con dos velas, preparaba café y té de rosas, y esperaba a que la atmósfera de terciopelo rojo tuviera el olor a café, té y el delicado incienso.
Se sentaba en la pequeña mesa de madera que olía a palisandro; revolvía las cartas con parsimonia y limpiaba cuidadosamente su bola de cristal.
Su largo cabello rojo y sus ojos negros le daban un aire gitano que sorprendía a casi todos sus clientes, que eran muchos a pesar de que no hacía publicidad.
Tocaron la puerta y se abrió.
Entró una joven con el cabello negro hasta los hombros, recogido en un intricando peinado que le daba apariencia de tener plumas en la cabeza, y ojos violeta que miraban el despacho con curiosidad y algo de pena.
-Buenas tardes, Sofía
La chica la miró algo asustada, después miró al suelo y sonrió.
-Buenas tardes, Mirelle
Mirelle no se sorprendió, desque que entró, sabía que esa chica era especial.
-¿Cómo lo supiste?
-Porque en el abrigo colgado dice: Mirelle Vega, calle Libra número 82, supongo que es de la tintorería.
Mirelle sonrió para sí misma, esa chica era observadora y aguda, era especial.
La chica se sentó sin que se lo pidieran.
-Venía para...
-...ver si te contactaba con tu mejor amigo
Sofía palideció y asintió con la cabeza.
-No te preocupes, puedo hacerlo... pero recuerda que si abres puertas, será muy difícil cerrarlas-
Dos horas después, el ambiente era mucho más pesado que el olor a tedio...
-No puede ser, no puede ser- se decía a sí misma Sofía, angustiada
-Él lo dijo... quiere que te conviertas en guardiana de los muertos-
-¿Pero... porqué yo?-
-No lo sé, segurmante órdenes de arriba- dijo Mirelle en un tono sumamente malvado
-Está bien, lo haré, hágalo, pero rápido, no quiero arrepentirme-
-Oh pero eso tiene un precio aparte Sofía-
-Lo pagaré- dijo Sofía, sacando nerviosamente su monedero
-No se paga con dinero, Sofí, recuerda que vas a tener poderes sobrenaturales, dejaras de decir "nosotros los humanos", y dirás "ellos los humanos", te vas a poder convertir en cuervo-
Ella volteó a ver a la mediúm con el pánico retratado en su cara.
-Entonces, ¿con qué pago?
-Con tu alma-
Sofía estaba al borde de perder la razón, su mejor amigo le había dicho que estaba en el infierno y que ella pagaría siendo guardiana de los muertos lo que le quedaba de vida... todo por jugar a hacer magia negra.
Sofía sólo tuvo que firmar una hoja en blanco con su sangre y ya era completamente ajena.
-Recuerda que el no tener alma te quita ciertos beneficios...- Exclamó Mirelle viendo la hoja, como quien cuenta billetes
Sofía no podía contestar, se sentía sucia, indigna.
-Como por ejemplo, el amor correspondido, por más hermosa que seas, por más amable que seas, por más deseada que seas, nadie a quien quieras te va a querer-
-Y... a ¿quién voy a poder querer así?- preguntó llorando
-Su nombre es medieval, antiguo y es el hermano de tu mejor amigo-
-Lan...celot...
-Solo recuerda que al morir...- dijo dejando la frase inconclusa en suspenso.
Tocaron la puerta, y entraron, pero esta vez no era un cliente, si no un un joven cura, ya se conocían.
-Mirelle-
-Bartolomé-
-Te vengo a pedir de la manera más atenta que quites este negocio-
-Si de verdad quisieras quitarlo, ya lo hubieras hecho-
El sacerdote la miró amablemente.
-Sabes que no quiero
-Ni yo
-Lo único que quiero es que dejes de engatusar a tus clientes para que te vendan el alma
Mirelle sonrió maliciosamente
-Yo te podría pedir entonces que no los engatuses para que salven la suya.
-Mirelle, olvidemos todo, huye conmigo, seguramente no nos seguiran
La mirada de la médium se apagó
-Sabes que nos van a seguir, ¿crees que perderían a un ángel y a un demonio tan fácilmente? Recuerda lo que pasó la primera vez que se escapó una pareja así...-
-Nacieron los humanos de esa unión... después Dios creó a los suyos con polvo, para ver si enmendaba ese error, pero entonces... mátame, dame el primer beso, nosotros los ángeles tenemos prohibido amar, que es el inicio de todos lo pecados
-Y los demonios también lo tenemos prohibido, porque para nosotros es el inicio de todas las virtudes...-
-Entonces, yo me suicidaré, regresaré como demonio y sere libre contigo-
-¡No!, regresarías como fantasma y atormentarías a todos los enamorados que sufren al tu morir por sufrimiento de amor-
-!Que las cartas lo decidan! Si sale los enamorados huiremos, si sale la muerte, el ahorcado me suicido, y si salen las demás me voy tranquilo... el destino nos alejaría-
Mirelle sin sentir nada, sacó una carta de su baraja, no sintió nada cuando se la enseñó a Bartolomé.
-El Ahorcado-
Lejos, lejos de ahí, Sofía le dejaba rosas rojas a su mejor amigo en su tumba, no pensaba en nada más que la desesperación cuando llorando se tropezó con alguien.
Era Lancelot.
Al mirarlo a los ojos, Sofía sintió el flechazo del último amor.
Todas las tardes, después de las 6, abría su pequeño local, localizado en el piso 2 de un edificio.
Llegaba y prendía el incienso ceremonial con dos velas, preparaba café y té de rosas, y esperaba a que la atmósfera de terciopelo rojo tuviera el olor a café, té y el delicado incienso.
Se sentaba en la pequeña mesa de madera que olía a palisandro; revolvía las cartas con parsimonia y limpiaba cuidadosamente su bola de cristal.
Su largo cabello rojo y sus ojos negros le daban un aire gitano que sorprendía a casi todos sus clientes, que eran muchos a pesar de que no hacía publicidad.
Tocaron la puerta y se abrió.
Entró una joven con el cabello negro hasta los hombros, recogido en un intricando peinado que le daba apariencia de tener plumas en la cabeza, y ojos violeta que miraban el despacho con curiosidad y algo de pena.
-Buenas tardes, Sofía
La chica la miró algo asustada, después miró al suelo y sonrió.
-Buenas tardes, Mirelle
Mirelle no se sorprendió, desque que entró, sabía que esa chica era especial.
-¿Cómo lo supiste?
-Porque en el abrigo colgado dice: Mirelle Vega, calle Libra número 82, supongo que es de la tintorería.
Mirelle sonrió para sí misma, esa chica era observadora y aguda, era especial.
La chica se sentó sin que se lo pidieran.
-Venía para...
-...ver si te contactaba con tu mejor amigo
Sofía palideció y asintió con la cabeza.
-No te preocupes, puedo hacerlo... pero recuerda que si abres puertas, será muy difícil cerrarlas-
Dos horas después, el ambiente era mucho más pesado que el olor a tedio...
-No puede ser, no puede ser- se decía a sí misma Sofía, angustiada
-Él lo dijo... quiere que te conviertas en guardiana de los muertos-
-¿Pero... porqué yo?-
-No lo sé, segurmante órdenes de arriba- dijo Mirelle en un tono sumamente malvado
-Está bien, lo haré, hágalo, pero rápido, no quiero arrepentirme-
-Oh pero eso tiene un precio aparte Sofía-
-Lo pagaré- dijo Sofía, sacando nerviosamente su monedero
-No se paga con dinero, Sofí, recuerda que vas a tener poderes sobrenaturales, dejaras de decir "nosotros los humanos", y dirás "ellos los humanos", te vas a poder convertir en cuervo-
Ella volteó a ver a la mediúm con el pánico retratado en su cara.
-Entonces, ¿con qué pago?
-Con tu alma-
Sofía estaba al borde de perder la razón, su mejor amigo le había dicho que estaba en el infierno y que ella pagaría siendo guardiana de los muertos lo que le quedaba de vida... todo por jugar a hacer magia negra.
Sofía sólo tuvo que firmar una hoja en blanco con su sangre y ya era completamente ajena.
-Recuerda que el no tener alma te quita ciertos beneficios...- Exclamó Mirelle viendo la hoja, como quien cuenta billetes
Sofía no podía contestar, se sentía sucia, indigna.
-Como por ejemplo, el amor correspondido, por más hermosa que seas, por más amable que seas, por más deseada que seas, nadie a quien quieras te va a querer-
-Y... a ¿quién voy a poder querer así?- preguntó llorando
-Su nombre es medieval, antiguo y es el hermano de tu mejor amigo-
-Lan...celot...
-Solo recuerda que al morir...- dijo dejando la frase inconclusa en suspenso.
Tocaron la puerta, y entraron, pero esta vez no era un cliente, si no un un joven cura, ya se conocían.
-Mirelle-
-Bartolomé-
-Te vengo a pedir de la manera más atenta que quites este negocio-
-Si de verdad quisieras quitarlo, ya lo hubieras hecho-
El sacerdote la miró amablemente.
-Sabes que no quiero
-Ni yo
-Lo único que quiero es que dejes de engatusar a tus clientes para que te vendan el alma
Mirelle sonrió maliciosamente
-Yo te podría pedir entonces que no los engatuses para que salven la suya.
-Mirelle, olvidemos todo, huye conmigo, seguramente no nos seguiran
La mirada de la médium se apagó
-Sabes que nos van a seguir, ¿crees que perderían a un ángel y a un demonio tan fácilmente? Recuerda lo que pasó la primera vez que se escapó una pareja así...-
-Nacieron los humanos de esa unión... después Dios creó a los suyos con polvo, para ver si enmendaba ese error, pero entonces... mátame, dame el primer beso, nosotros los ángeles tenemos prohibido amar, que es el inicio de todos lo pecados
-Y los demonios también lo tenemos prohibido, porque para nosotros es el inicio de todas las virtudes...-
-Entonces, yo me suicidaré, regresaré como demonio y sere libre contigo-
-¡No!, regresarías como fantasma y atormentarías a todos los enamorados que sufren al tu morir por sufrimiento de amor-
-!Que las cartas lo decidan! Si sale los enamorados huiremos, si sale la muerte, el ahorcado me suicido, y si salen las demás me voy tranquilo... el destino nos alejaría-
Mirelle sin sentir nada, sacó una carta de su baraja, no sintió nada cuando se la enseñó a Bartolomé.
-El Ahorcado-
Lejos, lejos de ahí, Sofía le dejaba rosas rojas a su mejor amigo en su tumba, no pensaba en nada más que la desesperación cuando llorando se tropezó con alguien.
Era Lancelot.
Al mirarlo a los ojos, Sofía sintió el flechazo del último amor.
ehhh jajjaj no hay errores u.u jaja pero ya por fin todas mis preguntas se resolvieron :P y sale deberia ser la primera parte pero bueno k genial n.n sale solo k k mal k nadie es feliz XDD jajaj eso k pero es la misma desesperacion bien pekeña cuervo sigue escribiendo luego te veo bye
ResponderEliminaratte javo