Diálogos en blanco y negro
-¡Querida mía!¿Dónde te escondes? ¿Acaso es dentro del manto nocturno que enter nosotros se interpone, o es en el anonimato perpetuo que siempre te adjudicas? ¡Desenmascárate mi entrañable arlequín casi niño!... Creo escucharte, agudizaré el oído...-
-¿Faisán querido? ¿Eres tú el que me llama desde la ribera de esta noche plutónica? ¿Es acaso tu plumaje dorado el que se vislumbra bajo esta luz platinada que tanto se parece a la nada y que con trabajos alumbra? He de confesar que a pesar de mi inmenso amor, el cálculo no me resulta grato, ya que sin importar lo mucho que nos queramos, somos demasiado volubles para volar muy alto, y creo que mi razón se opone a mi llanto, por eso me aleja de ti y me esconde-
-No le hagas caso a tu fría razón, querida mía, ella sólo busca un bien egoísta intentando separarte de mí...-
-¿Tú que sabes pajarucho ingrato? Has hecho llorar miles de veces a la pequeña arlequín, le has hecho daño al romper su corazón esperanzado y la obligaste a caminar sobre caminos espinados por ti...-
-¡Calla razón!, No te he dado la palabra, ahora dicta sobre mí el puro corazón, la pura víscera la cual entrego íntegra a mi faisán-
-Pero arlequín... no sabes lo que haces... Ese animal al que tú llamas Faisán simplemente jugará contigo un rato más, te hará llorar, sufrir, gritar su nombre en vano mientras él te mangonea con en la cintura una mano, ¿No ves que él sólo eleva su vanidad con tus suspiros? Debo protegerte pues yo soy tu mayor cualidad y tu única justificación-
-Ya la oíste Razón, calla, que ella sólo quiere escuchar mi nombre y mi voz. Pues a pesar de que yo le doy amargura y dolor, también le doy cariño y pasión, por mí ha empezado a escribir, ha hecho guerras internas, se ha levantado después de caer y ha construido naciones enteras. Yo soy su motor y su combustible, yo soy el nombre de su Dios más digerible, soy su todo y soy su consuelo en la nada-
-Sigue hablando, amor mío, convence a la helada lógica de que no eres malo y que sólo buscas mi bienestar...-
-Silencio Arlequín no me hagas dañarte que soy capaz de hacerlo con tal de protegerte de este niño embustero que no hace más que engatusarte. Si bien es cierto que es tu móvil y motor, yo soy tu volante y tu timón, que cuando te dejas llevar por él sin mi orientación, has matado, violado, incluso te has traicionado y llenado el mundo de escoria y maldición... Sólo no te dejes llevar sí, no me obligues a amordazarte-
-¡Amordazarme! Incluso tú proclamas el nombre de mi faisán-
-Así, ven arlequín, animal racional, deja de lado ese último adjetivo y vente conmigo, deja que el caballo negro te controle, Febros-
-¡Suéltala te digo!, Habla la Razón con todos los argumentos en su bolsillo, saben los dos perfectamente que yo no miento pues soy la mente. Saben que mis argumentos no permiten pretextos. ¿Qué eres pájaro? Un sistema endócrino, una pasión, una llamarada, una llamada, un día en el calendario disfrazado de 14, una carta, un verso, eres un motivo, un beso... Eso y nada más, unes a la esperanza con la gente, pero también a la angustia con la muerte, ¡Te digo que sólo eres materia prima de poeta!-
-No te soportaré más razón. Huyo con tu protegida y lo hago por mi nombre, ¡bien sabes que a tu sobreenjaulado arlequín que todo mundo llama Humanidad siempre le ha salvado o el Amor que es mi nombre de faisán, o una inventada divinidad!
-¿Faisán querido? ¿Eres tú el que me llama desde la ribera de esta noche plutónica? ¿Es acaso tu plumaje dorado el que se vislumbra bajo esta luz platinada que tanto se parece a la nada y que con trabajos alumbra? He de confesar que a pesar de mi inmenso amor, el cálculo no me resulta grato, ya que sin importar lo mucho que nos queramos, somos demasiado volubles para volar muy alto, y creo que mi razón se opone a mi llanto, por eso me aleja de ti y me esconde-
-No le hagas caso a tu fría razón, querida mía, ella sólo busca un bien egoísta intentando separarte de mí...-
-¿Tú que sabes pajarucho ingrato? Has hecho llorar miles de veces a la pequeña arlequín, le has hecho daño al romper su corazón esperanzado y la obligaste a caminar sobre caminos espinados por ti...-
-¡Calla razón!, No te he dado la palabra, ahora dicta sobre mí el puro corazón, la pura víscera la cual entrego íntegra a mi faisán-
-Pero arlequín... no sabes lo que haces... Ese animal al que tú llamas Faisán simplemente jugará contigo un rato más, te hará llorar, sufrir, gritar su nombre en vano mientras él te mangonea con en la cintura una mano, ¿No ves que él sólo eleva su vanidad con tus suspiros? Debo protegerte pues yo soy tu mayor cualidad y tu única justificación-
-Ya la oíste Razón, calla, que ella sólo quiere escuchar mi nombre y mi voz. Pues a pesar de que yo le doy amargura y dolor, también le doy cariño y pasión, por mí ha empezado a escribir, ha hecho guerras internas, se ha levantado después de caer y ha construido naciones enteras. Yo soy su motor y su combustible, yo soy el nombre de su Dios más digerible, soy su todo y soy su consuelo en la nada-
-Sigue hablando, amor mío, convence a la helada lógica de que no eres malo y que sólo buscas mi bienestar...-
-Silencio Arlequín no me hagas dañarte que soy capaz de hacerlo con tal de protegerte de este niño embustero que no hace más que engatusarte. Si bien es cierto que es tu móvil y motor, yo soy tu volante y tu timón, que cuando te dejas llevar por él sin mi orientación, has matado, violado, incluso te has traicionado y llenado el mundo de escoria y maldición... Sólo no te dejes llevar sí, no me obligues a amordazarte-
-¡Amordazarme! Incluso tú proclamas el nombre de mi faisán-
-Así, ven arlequín, animal racional, deja de lado ese último adjetivo y vente conmigo, deja que el caballo negro te controle, Febros-
-¡Suéltala te digo!, Habla la Razón con todos los argumentos en su bolsillo, saben los dos perfectamente que yo no miento pues soy la mente. Saben que mis argumentos no permiten pretextos. ¿Qué eres pájaro? Un sistema endócrino, una pasión, una llamarada, una llamada, un día en el calendario disfrazado de 14, una carta, un verso, eres un motivo, un beso... Eso y nada más, unes a la esperanza con la gente, pero también a la angustia con la muerte, ¡Te digo que sólo eres materia prima de poeta!-
-No te soportaré más razón. Huyo con tu protegida y lo hago por mi nombre, ¡bien sabes que a tu sobreenjaulado arlequín que todo mundo llama Humanidad siempre le ha salvado o el Amor que es mi nombre de faisán, o una inventada divinidad!
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