Obsesión decolorándose a adicción
Me empezaste a observar un domingo que salías por la noche; ibas subiéndote a tu carro cuando de repente notaste que de mi casa salía la música electrónica que a tí tanto te hipnotiza y te embelesa dejandote en trance; y que de la ventana de mi cocina se desprendía una luz verde que sólo te dejaba ver mi silueta. Supusiste al instante que tenía el torso desnudo y que estaba cortando algo con un cuchillo.
Día a día seguías con tu espionaje desde tu casa, ya que eres mi vecina de enfrente, nunca he sabido por qué te aferraste tanto a mi persona desde ese instante, yo te había visto antes de esto; mirando al cielo cada vez que te ibas temprano, esperando a la salida de la luna llena en tu patio, caminando al mercado; siempre con los ojos vacíos desprendiendo una aroma a seguridad, orgullo y confusión.
Ví como uno a uno varios de tus novios pasaban a tu sala y después los despedías con además indiferentemente cariñoso.
Pero jamás llegué al extremo de la obsesión ni nada de eso, sólo soy una persona observadora, es parte de mi trabajo, del cual tu te enteraste días después de ese trance...
Caminabas de regreso a tu casa desde el mercado, y como de costumbre, miraste en dirección hacia mi casa para ver si captabas aunque fuera un movimiento sutil. Yo estaba preparado, había cerrado las cortinas y te observaba desde una pequeña rendija, sin embargo seguiste observando, insistiendo en verme; jamás me había sentido tan acosado en mi vida, ni tan vulnerable.
Ese mismo día habían raptado a un niño en el parque que estaba atrás del mercado, por eso estaba yo nervioso, pues yo era su raptor y éste mismo niño ahora yacía en pedacitos sobre mi mesa, la sangre ya estaba coagulada pero seguía impregnando su olor al ambiente. Pensé que sabías que yo era el culpable, por eso mirabas con tanta insistencia a mi casa, pensé que tenías curiosidad de mí, que te habías enamorado de mí al verme pasar por las noches frente tu casa y dirigiéndome a la mía de regreso de mi bachilleres; pero jamás pensé que te habías enamorado de mí por que sabías que yo era el que descuartizaba a esos niños.
No me extrañó el día que tocaste a mi puerta, después de tantas miradas a travéz de tu ventana hacia la mía, pero me sentí acongojado y a la vez feliz... Tenía la intención de hacerte mi víctima, sólo por entrometida y por hacerme sentir vulnerable e indefenso... como un infante.
Te paraste frente al zaguán blanco y enrejado de mi casa, pude ver el sudor en tu frente y el miedo en tus ojos, tus manos delicadas y blancas me parecieron tan lindas que me quedé viéndolas durante todo el rato que te quedaste paralizada frente a mi umbral. Había puesto esa música que escuchaste el mismo día que empezó tu obsesión por mí, para ver si te dejaba en trance de nuevo, pero no lo logré del modo que quise.
Esperaste alrededor de un cuarto de hora antes de tocar el timbre; y cuando lo hiciste, abrí eléctricamente la puerta, para añadirle un efecto de terror al asunto, sin embargo, seguiste caminando con paso decidido hacia adentro, donde yo estaba, con mis lentes de aumento, y vestido de negro, al igual que tú, pero tú lo hacías en ese estilo que llaman gótico, te veías tan extraña vestida así, tan acronológica y anómala en esa situación...
Te pasé a la cocina sin decir ni una palabra, tú tampoco dijiste una, eras más inteligente de lo que había observado; en la cocina seguían los restos de varios niños, sobretodo, el suelo estaba cubierto de sangre, algunos niños adormecidos con cloroformo encerrados en la zotehuela... Yo sólo te observaba sonreír de manera inocente y a la vez macabra... Decidí romper el hielo.
-He notado que me observas desde tu casa- dije con tono de molesto acercandome a tí con el cuchillo
-Has notado bien- me contestaste parcamente mirándome a los ojos, algo temerosa
No pude sostenerte la mirada así que me volteé para dejar el cuchillo en la mesa.
-No me extrañó el que vinieras a tocar a mi puerta... espero que no hayas traído amigos azules-
Te reíste extrañamente. Sarcásticamente.
-Pensé que para ser asesino uno tenía que ser observador, dime, ¿si hay policías, dónde traigo un micrófono para que me puedan oír?-
Tenías razón, tu ropa era algo ajustada y no se veían más que tus suaves curvas de jovencita mimada y consentida...
-¿Qué haces aquí? Niña mimada-
Por primera vez dejaste de sonreír.
-Puedo ser una niña mimada y todo, pero ¿no crees que he llegado muy lejos?
-Tal vez por eso deba castigarte- dije tomando de nuevo el cuchillo...
De repente observé en tus ojos una mirada totalmente ajena a mí, un extraño brillo que me daba taquicardia y una especie de miedo raro.
E hiciste algo que jamás se me despegará de las entrañas...
Me besaste con tanta fuerza que tiré el cuchillo, yo te empujé violentamente, enfadado, per tu no reclamaste.
-Si lo que quieres es contacto físico- dije -Entonces no saldrás de aquí inocente-
Pero tú te abalanzaste sobre mí, me quitaste la camisa, la camiseta, me pusiste sobre la mesa llena de restos humanos y me acariciabas, me besabas, me lamías, hacias todo lo que me podías hacer con tus manos y con tu lengua...
Me hiciste sentir un inocente niño cuando pensaba violarte.
Me salí de la casa justamente cuando terminó. Él se había quedado dentro, con las partes infantiles regadas por todas partes igual que su fragilidad, la cual lo rompí...
No podía sacármelo de la cabeza, su aroma a opio y a alcohol para mi era hipnotizante, magnético y extremadamente atrayente, con trabajos podía hablarle... No supe cómo había pasado eso de que yo lo haya casi casi violado, pero no pude controlarme... La sangre, la luz con tintes rojos, la música en trance, él de negro con su mirada asesina y perdida, como la de un lobo acorralado por unos cazadores.
Había estado espiándolo desde hace más de un año, pero él se empezó a dar cuenta cuando mató a esos niños sin pensar; espero que haya sido por que fue la primera vez que me miró a los ojos justo el día que raptó a un niño sin cuidado.
No tenía miedo de que lo atraparan, sabía que él terminaría de manera perfecta toda esta situación sin perder nada...
Pronto el había empezado a acosarme a mí, y no había cosa que más me encantara que verlo espiarme por la ventana de su cuarto, levantando una pequeña parte de su cortina para que no me diera cuenta...
En agradecimiento, yo empecé a llevarle niños, de los que tanto le gustaban, pequeños, morenos y de ojos grandes; sentí un arranque de cariño cuando me di cuenta de que se parecían a mí.
Él me los recibia y acto seguido me pasaba a su cocina para que yo viera todo el proceso:
Día a día seguías con tu espionaje desde tu casa, ya que eres mi vecina de enfrente, nunca he sabido por qué te aferraste tanto a mi persona desde ese instante, yo te había visto antes de esto; mirando al cielo cada vez que te ibas temprano, esperando a la salida de la luna llena en tu patio, caminando al mercado; siempre con los ojos vacíos desprendiendo una aroma a seguridad, orgullo y confusión.
Ví como uno a uno varios de tus novios pasaban a tu sala y después los despedías con además indiferentemente cariñoso.
Pero jamás llegué al extremo de la obsesión ni nada de eso, sólo soy una persona observadora, es parte de mi trabajo, del cual tu te enteraste días después de ese trance...
Caminabas de regreso a tu casa desde el mercado, y como de costumbre, miraste en dirección hacia mi casa para ver si captabas aunque fuera un movimiento sutil. Yo estaba preparado, había cerrado las cortinas y te observaba desde una pequeña rendija, sin embargo seguiste observando, insistiendo en verme; jamás me había sentido tan acosado en mi vida, ni tan vulnerable.
Ese mismo día habían raptado a un niño en el parque que estaba atrás del mercado, por eso estaba yo nervioso, pues yo era su raptor y éste mismo niño ahora yacía en pedacitos sobre mi mesa, la sangre ya estaba coagulada pero seguía impregnando su olor al ambiente. Pensé que sabías que yo era el culpable, por eso mirabas con tanta insistencia a mi casa, pensé que tenías curiosidad de mí, que te habías enamorado de mí al verme pasar por las noches frente tu casa y dirigiéndome a la mía de regreso de mi bachilleres; pero jamás pensé que te habías enamorado de mí por que sabías que yo era el que descuartizaba a esos niños.
No me extrañó el día que tocaste a mi puerta, después de tantas miradas a travéz de tu ventana hacia la mía, pero me sentí acongojado y a la vez feliz... Tenía la intención de hacerte mi víctima, sólo por entrometida y por hacerme sentir vulnerable e indefenso... como un infante.
Te paraste frente al zaguán blanco y enrejado de mi casa, pude ver el sudor en tu frente y el miedo en tus ojos, tus manos delicadas y blancas me parecieron tan lindas que me quedé viéndolas durante todo el rato que te quedaste paralizada frente a mi umbral. Había puesto esa música que escuchaste el mismo día que empezó tu obsesión por mí, para ver si te dejaba en trance de nuevo, pero no lo logré del modo que quise.
Esperaste alrededor de un cuarto de hora antes de tocar el timbre; y cuando lo hiciste, abrí eléctricamente la puerta, para añadirle un efecto de terror al asunto, sin embargo, seguiste caminando con paso decidido hacia adentro, donde yo estaba, con mis lentes de aumento, y vestido de negro, al igual que tú, pero tú lo hacías en ese estilo que llaman gótico, te veías tan extraña vestida así, tan acronológica y anómala en esa situación...
Te pasé a la cocina sin decir ni una palabra, tú tampoco dijiste una, eras más inteligente de lo que había observado; en la cocina seguían los restos de varios niños, sobretodo, el suelo estaba cubierto de sangre, algunos niños adormecidos con cloroformo encerrados en la zotehuela... Yo sólo te observaba sonreír de manera inocente y a la vez macabra... Decidí romper el hielo.
-He notado que me observas desde tu casa- dije con tono de molesto acercandome a tí con el cuchillo
-Has notado bien- me contestaste parcamente mirándome a los ojos, algo temerosa
No pude sostenerte la mirada así que me volteé para dejar el cuchillo en la mesa.
-No me extrañó el que vinieras a tocar a mi puerta... espero que no hayas traído amigos azules-
Te reíste extrañamente. Sarcásticamente.
-Pensé que para ser asesino uno tenía que ser observador, dime, ¿si hay policías, dónde traigo un micrófono para que me puedan oír?-
Tenías razón, tu ropa era algo ajustada y no se veían más que tus suaves curvas de jovencita mimada y consentida...
-¿Qué haces aquí? Niña mimada-
Por primera vez dejaste de sonreír.
-Puedo ser una niña mimada y todo, pero ¿no crees que he llegado muy lejos?
-Tal vez por eso deba castigarte- dije tomando de nuevo el cuchillo...
De repente observé en tus ojos una mirada totalmente ajena a mí, un extraño brillo que me daba taquicardia y una especie de miedo raro.
E hiciste algo que jamás se me despegará de las entrañas...
Me besaste con tanta fuerza que tiré el cuchillo, yo te empujé violentamente, enfadado, per tu no reclamaste.
-Si lo que quieres es contacto físico- dije -Entonces no saldrás de aquí inocente-
Pero tú te abalanzaste sobre mí, me quitaste la camisa, la camiseta, me pusiste sobre la mesa llena de restos humanos y me acariciabas, me besabas, me lamías, hacias todo lo que me podías hacer con tus manos y con tu lengua...
Me hiciste sentir un inocente niño cuando pensaba violarte.
Me salí de la casa justamente cuando terminó. Él se había quedado dentro, con las partes infantiles regadas por todas partes igual que su fragilidad, la cual lo rompí...
No podía sacármelo de la cabeza, su aroma a opio y a alcohol para mi era hipnotizante, magnético y extremadamente atrayente, con trabajos podía hablarle... No supe cómo había pasado eso de que yo lo haya casi casi violado, pero no pude controlarme... La sangre, la luz con tintes rojos, la música en trance, él de negro con su mirada asesina y perdida, como la de un lobo acorralado por unos cazadores.
Había estado espiándolo desde hace más de un año, pero él se empezó a dar cuenta cuando mató a esos niños sin pensar; espero que haya sido por que fue la primera vez que me miró a los ojos justo el día que raptó a un niño sin cuidado.
No tenía miedo de que lo atraparan, sabía que él terminaría de manera perfecta toda esta situación sin perder nada...
Pronto el había empezado a acosarme a mí, y no había cosa que más me encantara que verlo espiarme por la ventana de su cuarto, levantando una pequeña parte de su cortina para que no me diera cuenta...
En agradecimiento, yo empecé a llevarle niños, de los que tanto le gustaban, pequeños, morenos y de ojos grandes; sentí un arranque de cariño cuando me di cuenta de que se parecían a mí.
Él me los recibia y acto seguido me pasaba a su cocina para que yo viera todo el proceso:
- Les drogaba la lengua con xilocaína
- Los desnudaba
- Los ponía sobre la mesa y les desconyuntaba las articulaciones, una a una, para después descuartizarlos vivos
No sabía si el desmayo que a veces yo sufría era de emoción o de asco... algo dentro de mí, tal vez la conciencia me decía que estaba mal, pero ya era muy tarde para arrepentirse.
Sé que él no me admiraba ni una pizca, ni siquiera me estimaba; tal vez sólo tenía curiosidad de mí, una llana y simple curiosidad. Al principio yo lloraba por eso, yo creía quererlo, pero después me dí cuenta de que sólo me atraía por lo que era, un asesino, solo eso y nada más . No lo extrañaba cuando no estaba conmigo, no pensaba en él, si no en lo que hacíamos cuando estábamos juntos... Él era mi herramienta, yo lo usaba como un instrumento para buscar esa sensación onírica de irrealidad, era como mi droga, como mi alucinógeno, solo eso y nada más.
Amor, ¿qué es eso?, para mí sólo era adicción y para él una insana curiosidad.
Supongo que estaba mal, pero, ¿a quién le importa?
Sé que él no me admiraba ni una pizca, ni siquiera me estimaba; tal vez sólo tenía curiosidad de mí, una llana y simple curiosidad. Al principio yo lloraba por eso, yo creía quererlo, pero después me dí cuenta de que sólo me atraía por lo que era, un asesino, solo eso y nada más . No lo extrañaba cuando no estaba conmigo, no pensaba en él, si no en lo que hacíamos cuando estábamos juntos... Él era mi herramienta, yo lo usaba como un instrumento para buscar esa sensación onírica de irrealidad, era como mi droga, como mi alucinógeno, solo eso y nada más.
Amor, ¿qué es eso?, para mí sólo era adicción y para él una insana curiosidad.
Supongo que estaba mal, pero, ¿a quién le importa?
Buena atmósfera creada...
ResponderEliminarBueno mi humilde opinion...
ResponderEliminarpues creo que no hay palabras en mi pequeño y obsoleto vocabulario que puedan descrbir esto.....eres alguien unico y muy muy muy especial y en cuanto al tema o trama pues me fascino....mira la grandeza de esa maravilla me dejo sin palabras, sin aliento ahora mismo me siento hipnotizado no se cuanto dure el efecto pero.....estoy..."invalido" no puedo hablar, no puedo me has quitado el don del habla y no se cuando podre recuperarla...no...no puedo describir algo maravilloso si lo hago seria degradar esa hermosura dejaria de ser perfecto lo siento si te falle pero...mira lo que llegaria a los pies de esa obra majestuosa es que me encanto, en todo aspecto es hermoso, perfecto, maravilloso si eso fue una tajada de cielo......no me imagino el paraiso seras alguna clase de diosa o musa???