Los Caminos

Veo el camino luminoso resplandecer bajo mis pies
Mientras el camino sombrío me atrae a su lecho otra vez
Les digo adios a los dos por ultima vez, lo juro

Mis ojos acarician la luz, y mis manos ven a la oscuridad.
En ninguno de los dos me he sentido acogida, he decidido partir hacia el camino de la púrpura soledad.
Es ese camino exquisito y marginador como la carne humana.
Camino de escalera morada, morada de incertidumbre e inexorable admiración.

Los caminos que fluyen al lado nos alaban y menosprecian, nos dicen ridiculos y exiliados
ermitaños y desolados.
Somos los faroles de los caminos.
Somos las voces que maduran.

Camino despacio y con recelo, sigo viendo hacia atrás, en algún momento el sabor a carne humana y sangre me inundará.
La música nos ilumina de azules pálidos que con el púrpura nos llenan de un sentimiento extraño.

Ese sentimiento se llamará:
¿Conciencia de existencia?
o
¿Pérdida de la ridículez?

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