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Mostrando entradas de marzo, 2010

Y...

Y puedo regresar al embrión abandonado y darle de comer como a un hermano improvisado puedo dejarme con el insomnio mientras tu duermes puedo curar tus heridas mientras tu me hieres soñar con la vereda, intoxicada de ilusiones fingir que no me duele, en apagadas convulsiones sentir una y otra vez la náusea en el intestino los temblores imaginarios del destino Pero jamás podría, y eso no me lo pidas regresar al ya empolvado nido a esa querencia entre cuatro esquinas

Morbilidades II

Y sin embargo, el deseo palpita latente latente como el polvo que flota en el halo Ínfimo, infinitamente pequeño, pero acaso inaludible ¿Qué puedo hacer yo tan miserable, contra una herida hecha desde tiempo inmemoriable? Las cenizas de mi querencia tan efímera, tan trivial se deshacen en lo que solía ser la calma Y aún así sigue latiendo bajito, con silencio...

Morbilidades I

Camino por la ciudad con la lluvia a mis espaldas Extrañando los días en que un dios me quiso Ahora ni siquiera puedo saber el sentido de mis letras ni el de mis versos, ni el de mi palabras Ese dios torcido, mortal como un hombre con el humor negro y con el alma de u niño Mírame como muero fuera de tu gracia Mírame como vivo en el limbo por tu negación Los vidrios por los que pasó lo cristalizan en el tiempo A él y a su presencia , a su grotesca esencia Eres omnipresente y un poco omnipotente Y si dios no ha muerto, yo lo asesino Con una navaje, cortaré cordeles con los que se me une, a una enfermiza esperanza Mírame como muero fuera de tu gracia Mírame como vivo en el limbo por tu negación EL feto asesinó a su propia madre El embrión se devoró a la vida que le vió nacer

Mil veces

Tengo enredado mil veces en el cuello un aroma tan grotesco como libre Cada uno de mis nervios estalla al tocarlo y cada vena se envenena Me ha invadido como una enfermedad aguda y extensa Se multiplica cuando yo deseo respirar Y si dejo que la asfixia se apodere Las venas con sangre almizclada irán a mi mente refrescar Esa fragancia purpúrea me va a matar La odio y no me la puedo quitar, parece que se ha aferrado O más bien no la quiero dejar volar Parece que me ha atado una a una cada víscera Mil veces la he percibido y ahora es parte mía, ahora es un collar eterno en la garganta Me está matando, es un vicio y una cura a una enfermedad causada por ella misma No la quiero percibir...

Nervous Breakdown. (El arancel)

-Ara cel y... por favor, dime que estás ahí- La puerta retumbaba con cada golpe. Aracely estaba acostada en el suelo, con la cabeza en el muro, sin pensar nada más que en el suelo mugroso que yacía bajo ella. La ventana grande y abierta la alumbraba con su luz azul de terciopelo. -Aracely abre la puerta- Jamás. -Maldita sea, tengo que entrar al baño- Aracely se levantó y se limpió el pantalón y la blusa, manchadas por la suciedad del suelo. Abrió la puerta y miró fijamente a Julián. -¿Por qué friegas tanto, wey? -Pues tú eres la que se tarda las horas- le contestó con una sonrisa dizque conquistadora. Aracely asqueada le cedió el paso. -¿No quieres entrar conmigo nena?- -Ni en tus sueños- contestó fríamente Julián soltó la carcajada y se metió al baño, ella se sentó en una de las sillas que había en el corredor. Su clase ya había terminado y Julián la invitó a salir esa misma mañana, ella aceptó ya que no tenía nada que hacer. Julián salió del baño y con un ademán le indicó que ya se ...

Recortes autobiográficos II

Odio cuando me dicen: -¿Qué quieres ser de grande? Maldita sea, ¿qué no es más importante saber qué soy ahorita? Esa sí es una buena pregunta, yo, por ejemplo, no sé que soy ahorita. No lo he decidido y por eso soy como me da la gana. Una parte mía ha hecho su desmadre con mi personalidad mientras la otra se decide a hacer algo. Soy extremadamente sentimentaloide y me odio por eso, odio mis escritos y odio lo que hago. Sin embargo, a veces, cuando me leo y no estoy; encuentro que mis escritos no son tan malos e incluso me llego a soñar una escritora grande y pomposa, claro que con sus encontrones underground y antiacadémicos (cosa por la cual odio a Borges como persona y lo amo como escritor, diríase que tengo envidia). Pero si sí estoy yo, me leo y me dan ganas de mandarlo todo al carajo. La parte mía que escribe los poemas es muy sofisticada y todo eso, mientras que la que escribe los cuentos es una mamada.

Cristales de Radio (Gotas de llucia ácida)

Es esta ingrata melancolía la que ennegrece mis melodías, no es el augurio de lluvia en la ventana, ni siquiera la extraña sensación de que huele a tierra mojada, es la vida que se va en cada tecla de piano es el tiempo que se anida en el alma como un pequeño pájaro siempre odiado que ahora sólo quiere descansar. No es la muerte que nos sigue esquina a esquina como queriéndonos asaltar, no es el hecho de que vivimos con la guadaña en el cuello todos y cada uno de los días. (Ya lo sé siempre estoy triste no?, vayanse al diablo)

Cualquier semejanza con la realidad es mera y pura coincidencia

Desde hace mucho tiempo que debí de haber escrito esta historia. Exactamente desde hace un año; seguramente me hubiese ahorrado muchos problemas, digo, ver todas las ridiculeces que hice desde una perspectiva en tercera persona me hubiera dado algo de pena ajena y hubiera mandado todo al carajo. Antes de que sigan con la lectura, lea quien lea, por favor ésta es mi historia y me vale madres si salen en ella yo voy a seguir contándola y chinguen a su madre si están en contra. Aclarado el punto seguiré. En fin, todo empezó porque yo estaba de pinche amargada, todo ocasionado por cosas de las que yo no tengo la culpa y sin embargo, soy una víctima de esas estupideces. Bueno, el punto es que mi corazón estaba congelado, no sentía ni tristeza ni ira, ni dolor ni alegría y mi vida giraba alrededor de un vacío existencial y una cruel monotonía. Ah, pero bien que tenía hi5 y le cambiaba el fondo y le subía fotitos de esas en las que sales con cara estúpida y lo único que haces es burlarte de l...