Nervous Breakdown. (El arancel)

-Aracely... por favor, dime que estás ahí-
La puerta retumbaba con cada golpe. Aracely estaba acostada en el suelo, con la cabeza en el muro, sin pensar nada más que en el suelo mugroso que yacía bajo ella. La ventana grande y abierta la alumbraba con su luz azul de terciopelo.
-Aracely abre la puerta-
Jamás.
-Maldita sea, tengo que entrar al baño-
Aracely se levantó y se limpió el pantalón y la blusa, manchadas por la suciedad del suelo. Abrió la puerta y miró fijamente a Julián.
-¿Por qué friegas tanto, wey?
-Pues tú eres la que se tarda las horas- le contestó con una sonrisa dizque conquistadora.
Aracely asqueada le cedió el paso.
-¿No quieres entrar conmigo nena?-
-Ni en tus sueños- contestó fríamente
Julián soltó la carcajada y se metió al baño, ella se sentó en una de las sillas que había en el corredor. Su clase ya había terminado y Julián la invitó a salir esa misma mañana, ella aceptó ya que no tenía nada que hacer.
Julián salió del baño y con un ademán le indicó que ya se fueran. Aracely se levantó y caminó hacia la puerta.
-¿Quieres ir a las crepas que están en la esquina?
-No, quiero ir a un lugar lejos de aquí-
Él la miró algo sorprendido, pero después le sonrió.
-Está bien, yo conozco muchos lugares-
Aracely empezó a sentir la sed de crueldad que tantos problemas le había causado... Pero no le importó y decidió jugar un poco con Julián. Entraron al metro.
-Julián- dijo ella mientras esculcaba su bolsa -No traigo para el pasaje- mintió con una voz sumamente dulce e inocente. Ella sabía cuánto le gustaban ese tipo de chicas a Julián.
-Ahh, pues... yo te lo pago, no te preocupes- contestó como hipnotizado. Ella le sonrió dulcemente.
-Gracias-

Llegaron a las crepas, y ella sólo se mostraba distante y seductora, como si estuviera haciendo algo a lo que está obligada y no le gusta mucho. Sin embargo, mientras ella escuchaba distraída la conversación apasionada de Julián pudo ver a alguien en la entrada del café...
-Antonio- susurró ella
-¿Qué- preguntó Julián
Pero Aracely no le contestó, mecánicamente se levantó y caminó hacia la puerta, donde estaba Antonio.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Aracely
Antonio volteó distraído.
-¿Qué... qué haces aquí?
-Lo mismo te pregunto tonto
-Oye, es un país libre, puedo hacer lo que quieras
Julián se levantó de la mesa y fue con ellos.
-Ara, ¿te está molestando?
Ella ni siquiera se dignó a verlo. Antonio los miró con extrañeza.
-¿Es tu novio?
-Sí
-No- contestó Aracely mirando a Julián fijamente
-Bueno, tengo que irme- dijo Antonio
-No, espera, llévame contigo-
-Sabes que tengo novia-
-No importa, ¿me sigues queriendo?
-No realmente... adiós-
Y se fué, como tantas veces antes lo había hecho.
Aracely se fue al baño y se encerró, se acostó en el suelo mugroso y cerró los ojos. Julián también se fue y ahora para no volver.

-Aracely... por favor, dime que estás ahí-
Ella no contestaba.
-Aracely abre la puerta-
Jamás.
-Maldita sea, tengo que entrar al baño-
Aracely se levantó del suelo y escapó por la ventana.

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