Fille Fatale /Jamás abrir ni una foto ni el corazón en internet
El jamás pensó que su diversión pudiera ser tu destino, cruel y trágico cual Edipo. Se la pasaba mandando fotos obscenas por la red, sintiéndose orgulloso e imáginandose como un íncubo que se paseaba por internet, asustando a chicas prepúberes con sus fotos de él desnudo y erecto, complaciendo a viejas viudas que buscaban en ese nuevo aparato un consuelo para su soledad y el desahogo carnal de jóvenes que hirviendo se acercaban a escondidas a la computadora. Le gustaba pensar en sí mismo como un Don Juan moderno, aquél que se dedicaba a seducir a cualquiera que se le acercara. Y jamás, en su calenturienta frialdad, se enamoró de alguien, obviamente había muchas muy hermosas voluptuosas, otras con prístinos sentimientos pero ni la lujuria de unas ni la inocencia de otras lo cautivó.
Hasta que llegó ella, salvajemente inocente, como la cría de una fiera bestial y tierna, ella quien le hizo sentir vergüenza y miedo, ella quien sonrojó al pervertido con sus preguntas directas, indiscretas y cargadas de una inocencia obscena que poco a poco fue su perdición. Con ella no funcionaban sus trucos más asquerosos y lujuriosos, ella se los sacudía como si fueran moscas muertas que caían en su vestido, al contrario, se ponía a jugar con ellos, jugando con las palabras añadiéndole triple sentido a los albures y destrozando poco a poco el corazón de él.
Él se consumía por dentro, sus erecciones dolían y su corazón estallaba cuando la veía conectada, una sola palabra de ella lo hacía venir o lo hacía llorar en la misma proporción, y eso que ella jamás le había enviado ninguna foto, ni era necesario, antes nada lo había hecho sentir así, ni todas las vulvas que había visto, ni todos los pezones que había retorcido lo habían calcinado como el simple saludo que le dirigía ella, ella de quien ni siquiera su nombre conocía.
Y un día ella, bestialmente linda como siempre le mandó una foto y unas palabras:
"Adiós" con la imagen de ella vestida en el uniforme de su escuela, un uniforme feo y andrajoso que le tapaba hasta las muñecas y los tobillos, pero ella, pálida como un recuerdo con su cabello castaño enmarcando sus almendrados ojos cafés que veían con tristeza a la cámara...
El no pudo más... Su sexo le ardía horrorosamente placentero y el corazón le palpitaba hasta la garganta, volviéndose loco salió de su habitación, erecto como estaba y la salió a buscar.
Sabiendo que jamás la encontraría y culpando a los ojos de su tragedia, se los arrancó. Chillando de dolor y excitación corrió hacia la calle gris en donde chocó contra un desconocido que le ofreció ayudacon voz dulce deteniéndolo brusca y salvajemente.
Él que jamás había escuchado la voz de la chica a la que tanto amó y deseó, justo cuando por fin la había encontrado y todos vieron que ella era ese desconocido...
Justo entonces, por haber culpado a los ojos, tanto corazón como sexo ignorando su presencia de la antes musa amada, tanto espíritu como lujuria, la dejaron pasar.
Vaya, vaya como esto pudo haber pasado inadvertidamente ante "sus" ojos
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