La muralla

A José Ernesto Alonso.
Girlfriend in a coma, I know it's serious
Do you really think
She'll pull through?
Pull Through ...
As I whisper my last goodbyes

Girlfriend in a coma, The Smiths


Era un largo sueño, tan largo que no recordaba cuándo se había ido a dormir. Las cascadas llenas de chispas luminosas como cortinas en una habitación hueca, oscura. Siempre guardando apariencias, siempre con la guardia en alto.
En mí sólo resonaba como eco vacío el diagnóstico en la sala de emergencias "Se ha quedado en coma" y yo sólo pude hacer una última metáfora hacia su mente vegetalizada "Se ha quedado atorado dentro de 4 paredes, se ha construído una muralla".
Todos los días y las noches subsecuentes yo me sentaba a su lado en una silla pegada a su cama, tomándolo de la mano, acariciándole el cabello o acomodándole una patilla como solía hacerlo cuando él estaba despierto.
Mientras tanto él soñaba con grandes espacios de grises calles, puentes peatonales abandonados y esqueletos de edificios, construído sólo el cimiento. Soñaba con beats rítmicos y monótonos, como los que le gustaban consciente, con aromas orientales y exóticos, con budas de mirada serena y perdida refulgiendo en dorado plastificado. Soñaría con escenarios de engranajes y flores, cables y orugas, monitores y lunas.
Y yo trataría desesperadamente de adentrarme a su mundo, durmiendo tanto como la vigila me lo permitía, tanto como el mundo real me dejaba. Si hubiese podido caer en coma tal y cómo él lo había hecho y compartir su mundo idealizado como dos habitantes aislados, lo hubiera hecho, te juro que lo hubiera hecho sólo por él.
Pero no podía y mis intentos eran rechazados una y otra vez, como Orfeo al voltear a ver a Eurídice así yo no podía dejar de voltear a ver la cruda verdad de que él estaba en coma.
No podía culparlo de haber caído en ese estado, pero él tampoco podía culparme de cansarme de todo esto, de intentar en vano comunicarme con él, mientras él seguía tras sus murallas del sueño. Estaba harta de hablarle a la pared y no recibir ni un eco de respuesta... No quería abandonarlo, pero la única manera de estar con él era en el mundo no vigil, más allá de las puertas de sueño...
(Mírame una vez, rodeada de comida a medio terminar, de pañuelos rotos y crucigramas rayoneados, atrapada en un mundo de monitores y cables de oxígeno y eso que estoy en el mundo real.)
Sólo había una solución, podía morir justo al lado de él... Para acostarme junto a él otra vez, una última vez.
Así el estaría en brazos de un Morfeo cruel y hórrido y yo, en los de un Hades piadoso y marmóreo.
Espero que cuando despiertes, hagas lo mismo cariño. Tú sólo espera dentro de tu aislamiento conectado a máquinas que lo hacen todo por tí, escuchando el periódico "bip bip" de tu corazón, tú espera en tu autismo a que la muerte construya un puente entre los dos.


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