El doble espejo (definitivo)


(¿Qué verán las polillas al acercarse a la flama?

Supongo que se verán a sí mismas como en un sueño, se sentirán inmortales e invulnerables, diosas del fuego y del resplandor...)

Siempre me han dado escalofríos los espejos, siempre tan expectantes como un ojo ciego perpetuamente abierto que sólo ve cuando tú lo miras, y sin embargo tan atrayentes, magnéticos y peligrosos. Cuando los veo me recuerdo a las polillas, ingenuamente suicidas. Sobretodo los dobles espejos, ésos en los que te puedes ver repetido y en diferentes ángulos, con tanto reflejo, ¿quién será el imitado y quién el imitador?.

En esta espiral decadente recuerdo el principio, parece lejano viéndolo así pero si hubiera sido una línea recta, realmente sería muy cercano, tal vez demasiado.
Trabajaba o trabajo (aunque no me he presentado en unas 2 semanas por escudriñar el espejo) en un ciber café muy especial, como en los demás rentas computadoras con acceso a internet, sin embargo, éste tiene cada máquina en un cuarto independiente porque está dedicado exclusivamente para que los clientes visiten páginas pornográficas y obviamente para eso necesitan privacidad y mucho papel de baño. Pero yo no trabajaba como una suerte de prostituta ni mucho menos, yo solamente les asignaba una máquina y les cobraba el tiempo que se tardaran (que sinceramente es costoso, pero ningún otro café internet ofrece ese servicio). Y no se crean, no soy la súper modelo, de hecho el local es muy sobrio, humilde y tan discreto que visto desde afuera no parece ni siquiera un internet normal, parece una estética muy abandonada y con poca clientela pero por dentro la ropa blanca brilla con la luz oscura ultravioleta.
En mi monotonía de checar los tiempos, que no hubiera disturbios y que no entraran parejas a los cubículos casi siempre me la pasaba escribiendo poemas, cuentos y cosas raras, morbosas y enfermas, la mayoría anhelantes por un escape dramático que le diera un giro exabrupto a mi vida, ya saben, lo que piensa la gente aburrida.
-¿Me podrías dar una máquina?- preguntó una voz masculina densa y cansada, ni siquiera volteé a verlo.
-Toma cualquiera, no hay nadie- contesté mirando mi monitor (el cual no tenía acceso a internet)
-Gracias, te pago, sólo serán 30 minutos-
Extrañada, volteé a verlo, ¿Va a pagar la hora completa, puesto que se cobraba así, de 50 pesos sólo por estar la mitad?, pero eso no fue lo que me impresionó, fueron sus ojos cansados, almendrados y oscuros (llenos de nada y tinieblas, diría Baudelaire) los que me cautivaron, sí soy una cursi sentimentaloide pero algo dentro de ellos me recordó a mí en un sentido tan profundo que pasaba del cliché a lo perturbador.
Sin embargo, todo eso duró solamente unos segundos por lo que él empezó a caminar hacia el pasillo lleno de puertas.
-Espera- le dije levantándome de mi asiento -No necesitas entrar a éste hoyo de lastimero éxtasis, te invito un café, al fin y al cabo no hay nadie y no creo que nadie llegue, es miércoles en la mañana-
Él me vio sin sorpresa y examinó todo mi aspecto, algo debió de haberle gustado pues aceptó estoicamente.
-¿Sólo un café? Recuerda que si vine aquí es porque necesito desahogarme- su voz tan segura y cansada me sedujeron al punto de las lágrimas (¿qué clase de expresión fue esa?)
-Esta bien- me sentía totalmente hipnotizada pero al verlo sólo me veía a mí misma como en sueño aceptando acostarme (probablemente) con un completo extraño.
Cerré el sistema y salí de mi cubículo-escritorio por una pequeña puerta inadvertida. Salimos en completo silencio y cruzamos un parque vacío y corroído por el tiempo que la luz del sol hacía ver más miserable de lo que era, de uno de los apartamentos empezó a sonar "La Nave del Olvido" .
-No sé por qué de repente me dieron ganas de tener alguien a quien cantarle esa canción- dijo
-Bueno, José José siempre hace querer desgarrarse por alguien, supongo... Yo le llamo el efecto José José-
-Qué original-
-No me has dicho tu nombre- solté como para molestarlo, parecía querer nadar en el anonimato pues él tampoco había preguntado el mío.
-Edipo- dijo secamente
-Ñah, no te creo y yo me llamo Elektra-
-En serio, así me llamo pero si tú no quieres decirme el tuyo no me lo digas-
En ese momento pasó algo extrañísimo, olvidé mi nombre, por más estúpido que suene había olvidado cómo me llamaba, de hecho olvidé casi todo acerca de mí así que decidí improvisar e inventarme uno.
-Ofelia-
-Mira ahí hay un charco, ve y ahógate-
-Chinga tu madre- contesté y empecé a reír -¿Entiendes, Edipo-chinga tu madre?
-Hubiera salido mejor en inglés...- dijo sonriendo y metiéndo las manos en los bolsillos.
Nos sentamos en el parque puesto que éste parecía no terminar nunca, de hecho más bien era un bosque pues perdimos de vista la calle y no veíamos mas que árboles que se repetían una y otra vez.
-¿Alguna vez te has visto en un doble espejo y no sabes distinguir entre un reflejo y tú?-
-No-
-Así me pasa contigo, entre más te veo menos dejo de distinguir la línea divisoria entre tú y yo-
Cerré los ojos para digerir las palabras, porque yo también me sentía igual.
Escuché una risa.
-¿Qué te pasa?- pregunté
-Es que de repente te veo cerrando lo ojos como esperando algo- su mirada había cambiado, ahora ya no era profunda y cansada sino infantil y refrescante, todo él había girado 360 grados, era todo lo contrario...
-¿Eh?-
-Lo siento, me llamo Nicolás-
-Acabas de decir que te llamas Edipo...-
-No, debiste de haberte confundido, Vanessa, tú sabes que Edipo es el pseudónimo de mi papá-
-¿Vanessa?-
-No me digas que se te volvió a olvidar tu nombre, regresemos al café, tus jefes han de estar esperándote a ver a qué hora llegas-
-Pero no hay clientes, es miércoles en la mañana...-
-¿Cuánto tiempo has divagado? es viernes en la noche del 14 de febrero, ha de estar lleno y con fila de tortillería-
De repente me dí cuenta de que el sol se había metido y el parque había dejado de ser infinito, ahora podía ver las luces de los apartamentos relumbrando como flores abiertas, es lo bueno de ser miope, todas las luces se abren como capullos y ninguna luz está definida cerrándose en sus límites...

Yo tengo una extraña habilidad, tengo una empatía súperdesarrollada. Cada vez que conozco a alguien sufro sus depresiones, vivo sus alegrías y empollo sus desórdenes de la personalidad, incluso cuando la persona misma no sepa que las tiene.
Cuando llegué a mi casa (que nunca supe cómo lo hice) me miré en mi espejo doble y me sentía otra persona, de un lado veía a una chica con el cabello castaño largo y asimétrico con el fleco partido a la mitad y del otro a una chica con el cabello negro a la usanza de los años 50. Una se llamaba Ofelia, la otra Vanessa. Y no sabía quién de las dos era yo.

Regresé al día siguiente al trabajo, es decir, yo, Vanessa y vi a Nicolás acercarse a mí caminando extrañamente.
-¿Te pintaste el cabello?
-No, siempre lo he tenido así, Nicolás deja de hacerte el amnésico-
-Edipo por favor, ayer te dije mi nombre-
-Nicolás sabes perfectamente que Edipo es el pseudónimo que mi padre usaba al escribir-
Él me miró sorprendido como si yo estuviera diciendo un chiste en un funeral.
-A veces no sé lo que te pasa, Ofelia-
Poco recordaba del doble espejo y de mis dos reflejos, ¿Ofelia?, supongo que era la chica de cabello castaño largo...

Uno de mis recuerdos más lejanos y extraños era haber visto a mi papá escribiendo en su estudio, con una biblioteca casi infinita que se repetía en libreros y libreros idénticos con un aire polvoso a su alrededor y la luz de la mañana escabulléndose entre las persianas.
-Papá, ¿qué haces?-
-Nada, estoy escribiendo un artículo, pásame el libro que tienes a tu derecha, ¿por qué de nuevo evitas las puertas?-
-¿Éste?- le alcancé uno ignorando la pregunta
-No, el de tu otra derecha- dijo riéndose
-¿De qué es tu artículo?-
-Es una reinterpretación de la tragedia de "Edipo Rey", ya sabes el de la esfinge y el acertijo-
-El que me contabas al dormir- volteé para irme y hacer mis cosas pero tenía que cruzar una puerta, a esa edad yo le tenía fobia a las puertas había entrado por la ventana del patio pero entrar era mucho más fácil que salir, tanta fue mi angusita que caí desmayada y me dio meningitis, no recuerdo mucho de mi infancia por el estado letárgico en el que me sumía cada vez que veía una puerta... Ahora supongo que lo superé, pero nunca supe cómo le hice.

-¡Vanessa, despierta!- me gritó una voz, yo sólo veía la luz ultravioleta retorciéndose entre la bufanda de Edipo.
Me levanté, estaba en el suelo tirada y me dolía mucho la cabeza.
-¿Qué pasó?- dije sentándome y sobándome el cráneo, Edipo se hincó a mi lado.
-Te volviste a desmayar, suerte que no te pegaste con el escritorio, ven levántate-
-Malditas puertas-
-¿Así que soñaste con la película esa de la niña con fobia a las puertas?, demonios, Vanessa te digo una y otra vez que no veas esas cosas antes de dormir, sabes que te alteran de sobremanera-
-Espera, tú te llamas Edipo...-
-No, así se apodaba el papá de Ofelia, ¿recuerdas-
No, no podía recordar nada de nada... ¿Qué demonios estaba pasando?
-¿Quién eres, quién es Ofelia?
-Ofelia es mi novia, tú eres Vanessa y yo soy Nicolás, Edipo es el pseudónimo del papá de Ofelia-

Caminaba por la ciudad con la lluvia a mis espaldas, éste asunto del papá de quién sabe quién que se apodaba Edipo me traía con los nervios crispados así que fui a la casa de mi novio, Nicolás a zanjarlo todo.
Toqué el timbre, su casa estaba justo en medio del parque que me parecía infinito. Abrió Nicolás, pero su mirada no era la de siempre sino que ahora estaba cansada y sus ojos se veían aún más negros.
-Necesito que me digas cuál es el pseudónimo que usaba tu papá al escribir- dije tajantemente, quería ir al grano lo antes posible
-Ofelia, tú sabes que yo jamás conocí a mi papá-
Me quedé helada, las piernas me temblaban mi mundo había estado dando vueltas desde que lo conocí no sé hace cuanto tiempo
-¿Desde hace cuánto que me conoces?- pregunté
-Desde hace como 2 semanas en el café internet, Ofelia, ése mismo día te acostaste conmigo...-
-No recuerdo nada de nada- empecé a hiperventilar
-Tranquila, no pasa nada, ya me había dado cuenta de esto, tu doble personalidad-
-¿Qué?-
-Sí, una se llama Vanessa y tiene según recuerdos de que de niña le tenía fobia a las puertas y con que su papá tenía el pseudónimo de Edipo, la otra eres tú quien insiste en que mi nombre es Nicolás...-
-¿Y mi papá?-
-Tu papá se llama Nicolás y yo me llamo Edipo, has estado mezclando la realidad terriblemente de una manera escalofriante y freudiana-
-Pasa- dijo abriendo más la puerta pero por alguna extraña razón me dio muchísimo miedo...

-Viniste, no me lo esperaba...- se escuchó una voz en la librería.
Mis pasos resonaban secos, levantando el polvo del suelo.
-Edipo, yo te creé sólo como un pseudónimo, ¿por qué regresas a atormentarme?- me preguntaron, un señor alto y canoso se paro frente a mí.
-Te veo, joven con los ojos cansados, como yo era al usarte para escribir y sin embargo sé que sólo estoy viendo un espejo-
El señor levantó la mano y yo por impulso levanté la contraria, en un movimiento de espejo.
-Pero... yo no soy tú, yo tengo una vida-
-¿Ah sí? Tanta soledad dentro de mi mente ha hecho que tú también te dividas, no uses mi nombre, Edipo yo soy el único Nicolás aquí-
De repente de mi lado derecho salió una chica con el cabello castaño largo, y de mi izquierdo una con el cabello negro ondulado.
-¡Necesito que me digas cuál es el pseudónimo que usaba tu papá al escribir!- dijo la chica de cabello castaño
-Papá, ¿qué haces?- preguntó la de cabello negro al hombre canoso
-Ustedes, por el amor del cielo, Edipo, ¿cuántas veces te has dividido?
-¡¿De qué estás hablando?!- preguntamos los tres al mismo tiempo, pero el vidrio del espejo sofocó nuestro grito.

-No puedo más- le dije a mi jefe -Este trabajo me está matando-
-Por dios, Edipo, tú no sabes lo que es sufrir, mi hija le tiene fobia a las puertas yo lo único que te pido es que atiendas este café internet, no tienes que hacer mucho- dijo antes de irse
Ofelia, mi novia entró muy perturbada a preguntarme si conocía alguien que se llamara Nicolás.
-Tu papá, de nuevo con tus personalidades múltiples-

-Vanessa, ¿qué no te has dado cuenta?- le dijo el señor canoso que estaba en la biblioteca frente a ella.
Ella levantó la mirada y se pegó contra el vidrio.
-No entiendo nada...-
-No hay ninguna Ofelia, sólo estoy yo con mi otra personalidad que de alguna manera logró independizarse de mi psique, Edipo y al parecer en su soledad en el espejo las creó a ustedes dos en un mundo imaginario de bosques e internet... Tú sólo eres el reflejo del reflejo de mi doble personalidad, tú no existes más que en un lugar recóndito de mi mente, ¿qué nunca te has visto en los espejos de tu realidad? Sólo puedes verte viendo al espejo jamás un reflejo fiel. Por eso a mí siempre me han dado escalofríos los espejos, siempre tan expectantes como un ojo ciego perpetuamente abierto que sólo ve cuando tú lo miras, y sin embargo tan atrayentes, magnéticos y peligrosos. Cuando los veo me recuerdo a las polillas, ingenuamente suicidas. Sobretodo los dobles espejos, ésos en los que te puedes ver repetido y en diferentes ángulos, con tanto reflejo, ¿quién será el imitado y quién el imitador?-

Comentarios

  1. Me satisface mucho la forma en la que relatas, tu soliloquio es bastante grafico, enriquece la perspectiva del lector hasta un punto de no retorno desde el punto de vista sensorial, el en que como lector pude sumergirme en todo el relato. Si algo pudo hacer mas vívido el relato, seria un uso mas visceral de los sentidos.

    Debo admitir que me vi en la necesidad de releerlo un par de veces ya que me resulto un poco lioso, en especial respecto al nombre de Edipo y quienes se hacen llamar de tal modo. Me fascinó la dicotomía temporal entre el padre de Vanessa - Ofelia, que escribía (pasado) y el padre de Nicolás – Edipo, que continua escribiendo (presente) y no puedo leer tal dicotomía y evitar remitirme a Faulkner; Lo mismo tardé unos segundos en encontrar la referencia a la Ofelia Shakesperiana (sic) pero en termino generales me parece que es un excelente relato, es bastante vivido y deja cabos sin atar que me dejan deseoso de ver este relato, este mundo, expandido. Ansioso por descubrir si mas allá del espejo esta Ofelia o Vanessa, si se me permite la expresion.

    Creo que cuentas con una gran agudeza literaria. Si bien tu relato difiere en su temática, me remite a los relatos tempranos de Ribeyro, vivido y realista, con una dosis de fantasia que deja al lector pensando que tanto hay de realidad en el relato y que tanto ha sido inventado del todo.

    Como critica constructiva, me gustaría hacer unas cuantas observaciones, en el orden subjetivo de importancia que he decidido otorgarle.

    (I) Aunque se ha latinizado, lo ideal seria escribir el nombre de Electra con sus gráfias adaptadas, es decir “Elektra” puesto que la adaptación de nombres podría considerarse una aberración según muchos.

    (II) La expresión “Chinga tu madre” me orilló a buscar el origen y significado de la expresión. (Cosa que es buena, aumenta mi acervo) Pero análogamente crea confusión para los hispanohablantes no mexicanos, ya que el verbo "Chingar" implica beber o pelear. Ya que ese chiste parece importante en el relato me inclinaría aun contra mis principios hacia el anglicismo, dejándolo como “Motherfucker- contesté y empecé a reír -¿Entiendes, Edipo-Mother – fucker?”

    (III) Me parece que hay un error de percepción respecto a los espejos dobles. Estos solo reflejan un ángulo paralelo a si mismos, es decir, dos espejos paralelos pueden reflejar un objeto (en este caso, una persona) ad infinitum, pero en un mismo ángulo.

    (IV) Usar el término “pequeña puertita” me parece un poco redundante, en especial cuando el personaje proyecta en su referencia a Baudelaire un grado de cultura relativamente elevado como para caer en una redundancia de tal dimensión.

    (V) Creo que la referencia a la “Luz oscura” no es del todo clara. La primera impresión que recibí fue de luz “opaca” y no de luz “negra” o mas preciso aun “ultravioleta”, termino que da lugar a ciertos juegos, que debo admitir me matan, con el color y la lingüística.

    Noté con extrañeza que google no traduceo correctamente ese fragmento de poema que transcribí en tu articulo “Alnitak, Mintaka y Alnilam” así que me tomaré la libertad de transcribirlo literalmente:

    “Mi problema con la critica
    Es que siempre que escribo un poema oscuro*
    Dicen que lo he copiado de tus ojos.”

    Me retiro esperando leeros nuevamente, Paz y larga vida, te deseo de corazón, palabra y pensamiento.

    -J.C.-

    *El concepto de “Oscuro” es distinto en las culturas islámicas, implica un contexto de belleza misteriosa y peligrosa, pero muy rara vez tiene el contexto negativo que se le da en occidente.

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  2. Gracias por las correcciones, ya las tomé en cuenta, pero el cuento todavía no estaba terminado, una interrupción hizo que lo publicara incompleto, te sugiero leerlo de nuevo puesto que ya lo terminé.
    Éste cuento nació de un impulso que tuve a escribir una narración impenetrable y completamente confusa, puedo aclararte todo cuando lo termines de leer completo :D

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  3. Hola, paso a comentarte, me gustan tus historias, sobre todo como describes los lugares, uno se llega a imaginar ese cibercafe algo fuera de lo comun, con esas luces y su encargada poetisa, los nombre muy bueno, me encanto “Edipo-chinga tu madre” muy genial XD, buen toque sutil del 14 de febrero el cual muchos que se la pasan solo buscan algún medio de conseguir un placer algo banal para hacer mas pasable su soledad. Buena forma de ver la miopía :3.

    Yo lei el artículo “sin compeltar” y hasta cierto punto lo creí definitivo ya que algunos d los demás escritos llegan acabar d una forma parecida (pero d igual manera algunos tienen continuación talves no al momeno pero luego si), con esto que le agregaste pone más confusión a la cordura de tu personaje y a la del lector =) ya que (basándome en lo anterior) mas bien creía que describas la capacidad de las personas a tener diferentes perspectivas de si mismo, con lo agregado siento que te concretas mucho en las multiples personalidades de que protagonista y d la delgada línea de su cordura, me gusto haber leído los 2 =).

    .-Antonio

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  4. sí, eh, esto es de lo mejor que has escrito.... una vez te lo dije, te acuerdas? es como algo freudiano.

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  5. Veo con agrado que hayas echado mano de la retroalimentación que me tomé la libertad de hacerte. Igualmente noto que el relato se podría dividir en dos partes, la primera siendo lo que fue escrito en el primer borrador y posteriormente corregido, siendo la segunda la continuación del relato.

    Nuevamente me vi obligado a hacer uso del Tesauro para comprender el contexto de los términos que utilizas, en este caso especifico el verbo “hincar” que usas como sinónimo de “arrodillar”, pero la primera imagen que llego a mi mente fue la de Nicolás plantándose firmemente en el suelo. Diferencias lingüisticas, creo.

    El relato se vuelve confuso en función de los cambios de tiempo y espacio (Nuevamente me remite a Faulkner) aunque posiblemente sea solo el habito de los autores clásicos a seguir tiempos lineales que se ha permeado en mis preferencias personales al momento de leer y escribir. Me encontré en la necesidad de releer un par de ocasiones el relato, y de hecho llegué al punto de tener que diagramar los personajes con descripciones físicas para poder entender del todo el relato, fue el único modo que encontré de dilucidar a cabalidad los personajes y sus motivaciones, quien es real y quien no lo es. A pesar de ello, fracasé en mi intento. Como bien dices, es un relato impenetrable para quien no conoce el trasfondo. "¿La realidad es solo un reflejo de la imaginación del narrador? ¿Habrá acaso más realidad que fantasía en el relato? ¿Se materializaron sus alucinaciones, como dignos personajes de Bradbury? Eso es algo que me gustaría saber". Todas esas preguntas me hacía al mismo tiempo mientras lo reanlizaba.

    Me es difícil de asumir lo que pude entender, y es que hasta donde entiendo Tanto Ofelia alias Vanesa como Edipo Alias Nicolás son solo fragmentos de la mente del padre de la Ofelia, que resulta ser una narradora inexistente en si misma. Ese es el contexto que encontré en el dialogo entre Nicolás (A) Edipo. No pude evitar encontrar ese concepto en extremo triste.

    Nunca está de mas que te sugiera un poco mas de atención en la puntuación. Tu texto es conciso per se, , pero a pesar de ello hay momentos en los que la narrativa se ve abrumada por la falta de puntos y comas en ciertos pasajes. En una narrativa en primera persona puede tener significados sutiles como expresar el estado de enajenación de la figura narrativa, pero muchas veces (como en este relato en concreto) parece mas un error del autor, ya que pasa de una redacción concreta y bien estructurada a una serie de omisiones de puntuación pequeñas y que realmente no afectan a la estructura de la obra, por lo que mas que enajenada, pareces descuidada al momento de escribirla.


    Si me decantara por un intento (inútil, a mi juicio) de psicoanalizar el relato podría arrogarme mil ideas distintas, pero me basta con decir que este relato estará ocupando mi cabeza por un periodo de tiempo bastante largo. Espero poder darte mi opinión concreta cuando pueda terminar de asimilarlo.

    -J.C.-

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