Si mis tardes de domingo
A M.S.R
Sé que no te gustan las situaciones contrafácticas, que para ti el alimentarse de sueños es una empresa tan inútil que tachas casi de delirio. Pero qué si mis tardes de domingo se hacen plácidas imaginando (entre las pausas de mi trabajo) que un día de estos, al menos un día de mi vida, lo pase contigo.
Puedo visualizar el refulgente sol de verano, danzando entre las hojas de un árbol al que nunca he visto, sobre la acera de una calle en la que nunca he caminado. Y la frialdad de tu mano, delgada, huesuda, que sin quererlo del todo, me has dado para que yo tome.
¿Qué tiene de malo si de vez en cuando la calidez de mis tardes de domingo viene acompañada de pensamientos sobre ti? Incluso si jamás te he visto, si jamás lo podré hacer. Guardaré cosas sólo para ti, no las gastaré en nadie más porque el que sean tuyas las hace valiosas, incluso si me las llevo a la tumba.
Tal vez en otra vida, cuando los domingos no se llamen así pero su calidez perdure, pueda recordar cuánto anhelé poder estar contigo y te las de, sonriente, bajo la sombra de un árbol que todavía no ha nacido, sobre la acera de una ciudad que no se ha construido...
Comentarios
Publicar un comentario