Adiós mi corazón.
"Tú cuídate, aquí yo estaré bien,
olvídame, yo te recordaré."
olvídame, yo te recordaré."
Cuídate, La oreja de Van Gogh, El Viaje de Copperpot (2000)
Justo ayer terminó una importante época para mí. Aunque suene inverosímil, pude sentir el momento preciso en el que dejé de ser una adolescente tardía. Al por fin haber asimilado a la soledad, creo que soy un adulto. Después de casi un año de aislamiento y ascetismo puedo decir que he madurado. Lo admito, fue una sensación extraña. Muchas cosas murieron con el invierno: Ilusiones, actitudes e inclusive, relaciones de afecto, cariño o amistad.
Lo que sé es que dos personas fueron las que catalizaron tal evento. Una que se fue y otra que llegó. De hecho, son bastante parecidas. Muchas veces casi cometí el error de intercambiarles el nombre. Pero eso no importa.
No sé si una de ellas leerá esto. Pero si lo hace, quisiera agradecerle. Ese año de aislamiento fue muy difícil para mí. Sin él, seguramente hubiera hecho muchas más tonterías y me hubiera sentido mucho peor. Cuando platicábamos (de tantísimos temas), el sentimiento de estar tan sola se desvanecía por completo. Él era mi contrafáctico favorito. "Si él estuviera aquí..." "Si yo estuviera allá...". Fue la inspiración para uno de los poemas más bonitos que he escrito. Afortunadamente, el manuscrito está en sus manos. Así como un mechón de mi cabello. Europa ahora es sólo un destino académico más. No puedo confiar más en contrafácticos. Tampoco pensar con base en mundos posibles. Lo que veo es lo que hay.
Ya que él se ha ido, me he tenido que enfrentar al mundo actual... Me siento bastante bien, bastante completa. No me siento tan triste como pensé que lo estaría. Sí, me da un cierto dolor en el pecho al recordarlo pero me siento completa. Tendré que ver cómo me trata el tiempo. Ojalá y él pudiera verme como estoy ahorita. Tan serena, tan tranquila... Nostálgica de lo que nunca pasó.
Por otro lado, la persona que llegó me hace ver que mis mañas extrañas y pintorescas no lo son todo. He llegado a aburrirme de ellas. Esas noches de llanto absurdo, de peleas sin sentido ya no me inspiran mas que tedio. A la vez, mis actitudes egoístas adquiridas en ese año de retraimiento, han tenido que desaparecer. Sí, estar con alguien es una práctica que puede perderse. Volver a confiar. Dejar de juzgarse a uno mismo tan duramente y exigirle tanto a los demás.
Aceptar al mundo tal y como es. Mis anteojos de ilusión y fantasía se me han caído. La incesante narrativa que tenía lugar en mi cabeza, y en la cual yo era la protagonista, simplemente ha cesado.
Con la primavera ha terminado mi agotadora batalla contra la soledad.
Transferences,transferences everywhere.
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