Las manzanas son del color de la sangre

-"I got fired today" Es la frase que resume mi vida, Renzo-
-Estás exagerando como siempre- 
-Claro que no, si tú pudieras caminar en mis zapatos un día, verás que de hecho, me controlo bastante bien. No aguantarías ni un día sintiendo lo que yo siento- exclamó Lila, cubriéndose los ojos con la mano izquierda. Una cicatriz en medio de la muñeca refulgió con la luz fría del salón.
-Nunca me has contado cómo te hiciste esa marca- preguntó Renzo, levemente intrigado, mirando de reojo a su compañera de trabajo, tratando de no apartar demasiado la vista de la pantalla de su computadora.
-¿Ah, no? Pensé que todo el mundo ya lo sabía. Me la hice en los tiempos en donde siempre hablaba de mis problemas abiertamente.- Lila se jaló la manga del suéter instintivamente y se incorporó en el diván.
-Conozco la historia general pero no los detalles- 
Lila se sonrojó levemente. -Bueno, no es una bonita historia realmente, ¿qué sabes? Para poder ser concisa...- 
-Sé que te la hiciste aquí, en una práctica pero en horas extras, con este... No recuerdo su nombre, uno alto y delgado, el que nunca hablaba con nadie más que contigo-
-Sí, este Rada. Sigue sin hablarle a nadie, ahora definitivamente.- Lila se quedó callada unos momentos -Pensándolo bien, creo que sí fue algo fuerte lo que pasó- se observó la marca y la acarició. Luego se levantó y le extendió la muñeca a Renzo. -Mira, esto es lo que pasa cuando te arrancas los cables de un jalón- 
Renzo le tomó la muñeca y también la observó detenidamente. -No se te ve tan grande-
-No lo es, pero es profunda. No es como si me hubiese podido morir pero hubo mucha sangre y ya sabes cómo es de escandalosa-
-Bueno, ¿y qué pasó?-

"Estábamos repasando la simulación de la habitación de Mary, ¿te acuerdas? La de la científica que no conoce el color rojo. Bueno pues, ambos teníamos problemas corriendo esa simulación, sobre todo la parte cuando nos topamos por primera vez con el color rojo. Rada tenía problemas específicamente reportando lo que sentía, creo que es bastante obvio que le cuesta trabajo expresarse, así que la simulación se trababa y se reiniciaba. Nada grave. Yo, por otra parte, no aguantaba la sensación de ver el color rojo por primera vez, me da taquicardia, siento que la cabeza me estalla y en general, me siento abrumada o devastada, algo muy intenso no sé cómo llamarle, cuando veo a la condenada manzana. Como los genios que somos, se nos ocurrió que nuestros problemas podían complementarse, que si tal vez él sentía más podría expresarlo claramente y si yo tuviera más mesura, podría continuar con el simulacro hasta el final. Obviamente ahora sabemos que no funcionó, por decirlo de alguna manera muy leve. Bueno, el punto es que ese día yo estaba en mi casa, seguramente tristeando por los rincones como usualmente estoy. Rada me habló por teléfono, frenético, diciéndome que se le había ocurrido esta maravillosa idea que ahora te cuento, y que tenía que venir inmediatamente al laboratorio a probarla. En realidad estaba desesperado y no tenía nadie a quien acudir y quería usar la simulación para sentir menos. O eso pienso ahora, en esos momentos sólo se me ocurrió que se sentía muy bien que alguien necesitara mi ayuda y me hablara súbitamente para pedir que estuviera ahí, ya sabes, mi complejo de heroína. Total, llegué al laboratorio y él estaba aquí, probando los aparatos"
-¿Nadie les impidió la entrada o les preguntó que hacían aquí?- interrumpió Renzo
-No, esa medida de las credenciales y los horarios la implementaron gracias a ese incidente-
-Ya veo, continúa-
"Rada tenía la mirada de desquiciado, parecía como si no se hubiese bañado en días ni dormido en semanas. En retrospectiva, todo apuntaba a que iba a resultar ser una mala idea. Yo tampoco estaba en mis cinco sentidos, acaba de entrar al programa, tenía muchos problemas con las simulaciones y en general, todavía no hacía muchos amigos, no te hablaba a ti, por ejemplo. Entramos a la simulación y todo iba viento en popa. Estábamos bastante orgullosos de haber iniciado y corrido el programa sin ayuda externa. Rada expresaba mejor que nunca sus avances y tenía una fluidez que no le volví a ver después. Por mi parte, me sentía necesitada y eso me tranquilizaba, tenía la esperanza de que por fin superaría mi límite de 30 minutos. Pero cuando llegamos al jardín, a la parte de la manzana, Rada comenzó a tener miedo, me decía que pensaba que la manzana lo iba a quemar o le iba a hacer daño, tenía miedo de que le saliera sangre del mismo color. Me sorprendió porque eso es lo que yo siento cuando hago el cambio del mundo en total escala de grises a un objeto tan... Intenso. Le dije que no la viera, que me saldría para después sacarlo a él, pero él estaba como poseído por el miedo. 
Ahí fue cuando todo se fue al traste porque me mostró la manzana y yo sentí cómo el mundo se me derrumbaba. Nunca había sentido eso frente a alguien, bueno, no con alguien en la misma simulación. Ustedes han visto por fuera cómo me pasa pero sólo pueden ver las lecturas y una representación bastante simplona en las pantallas. Esa vez estaba totalmente desprotegida, vulnerable. De un manotazo le tiré la manzana al suelo pero él estaba tan asustado, tan impactado que empezó a gritar incoherencias. Creo que empezó a sentir lo mismo que yo sentía. Sólo que no estaba acostumbrado a sentirlo como yo así que el golpe fue súbito y no pudo prepararse. La manzana a mí me provoca muchas cosas y entre ellas está la ira. Sin embargo, no quería hacerle daño a nadie, menos a Rada porque había pedido mi ayuda. Así que comencé a destrozarlo todo en la simulación, el estúpido árbol, el jardín, las macetas. Pero eso asustaba más a Rada y creo que poco a poco le contagiaba mi ira. Cuando él me dijo 'detente' me dio muchísima vergüenza y canalicé toda esa ira hacia mí. Pensé que la mejor manera de solucionarlo todo era si yo moría en ese momento. Pero sabía que no es como en las películas donde si mueres en la realidad virtual mueres en la vida real, así que me concentré y usando mis habilidades ganadas como soñadora lúcida, pude como concentrarme en sentir mi cuerpo físico, en mentalmente salir de la simulación, y lo único que hice fue arrancarme los cables porque pensé que si sentía el dolor suficiente, la máquina nos sacaría a los dos. Pero no fue así. Sólo logré que mi cerebro se disparara como fuegos artificiales, trabando la simulación y repitiendo una y otra vez esa sensación de ver el color rojo por primera vez. Afortunadamente, Radamez se salió de su trance de miedo y pudo retomar el control. Nos sacó, y cuando vio mi muñeca ensangrentada, se soprendió muchísimo, fue por vendas, me ayudó a curarlas y finalmente, me llevó a mi casa. Fin"
Lila veía conflictuada el divan y los cables que se conectaban a las computadoras. Renzo la abrazó súbitamente. 
-Me alegra que estés bien ahora. Creo que has avanzado muchísimo-
-Nunca he podido llorar tendidamente lo que pasó en ese momento.-
-No a toda la gente se le hace fácil tener que resetear su cerebro para poder re-vivir lo que sintieron cuando sintieron por primera vez la sensación más fuerte que han vivido- 
-Creo que tengo muy mala suerte porque para mí fue el pánico-
-Lo has estado haciendo bastante bien. Has avanzado en otras simulaciones y eres buena diseñando-
-Ya es tarde, creo que me voy a ir a mi casa- 
-Lila, escúchame, a mí también me cuesta muchísimo esa simulación y otras.-
-Luego me contarás esas historias, ¿vale?-









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