Fragmentos
La majestuosidad con la que la luz entraba a la casa era digna de una pintura al óleo. Pero no aquellas pinturas que adornan las estancias de los hoteles o de las salas de espera. Merecía que algún genio entrara con ellos y que lo primero que hiciese al llegar a su casa fuera pintar aquél corredor semi-vacío. El abogado sin embargo, parecía bastante acostumbrado a aquella casa y su reacción fue la que cualquiera esperaba, abrir la puerta y entrar, recorrer el pasillo y sentarse en alguno de los sillones color crema. Al hacerlo, nosotros tuvimos que seguirlo y abandonar aquella magnífica escena. Entendí entonces el significado del arte y de la inspiración, está en todas partes sólo que no todos tienen ojos para verla. -Bueno, en realidad, es un caso bastante difícil- dijo sin siquiera esperar a que nosotros tomáramos asiento. –Ésta casa en realidad no está a nombre de su madre, señor Maldonado. Y por más que usted la reclame, no hay base legal con la cual luchar por ella- Mi mujer...