Adrenalina
Josué se subió al coche; cerró la puerta y se puso el cinturón , todo esto de una manera totalmente automática, como su carro.
Pensó en cuánto hacía que no se sentía vivo, analizó y tuvo que admitir que fue hace muchísimo tiempo, tal vez, el suficiente como para no volver a sentirse así jamás.
Arregló el espejo retrovisor, y vió a la sombra. La sombra que lo seguía desde hace meses, creía que desde que dejó de sentirse vivo. Esa sombra siempre le recordaba lo solo que estaba en el mundo, lo patético que podía llegar a ser.
-¿Por qué me sigues?- preguntó Josué casi sollozando
-¿Por qué hablas solo?- respondió la sombra desapareciendo
Josué sabía que no estaba hablando solo; y para confirmarlo, volteó; pero vió que no había nadie.
-Sólo estás jugando conmigo-
Josué prendió el coche, y manejó tranquilamente hasta un alto, entonces la sombra volvió a aparecer.
-¿Hace cuánto que no te sientes vivo, Josué?
Éste ultimo no respondió, hace mucho obviamente...
-Desde que te conocí- terminó respondiendo
-Oh, pero eso va a cambiar ahora-
En ese momento Josué sinitió un flujo de adrenalina en su cuerpo, sentía como los músculos le temblaban de la emoción, cómo las pupilas se le contraían en sus órbitas.
Josué pisó el acelerador hasta el fondo, esquivando a una camioneta por una centésima de segundo, pero ésto sólo hizo que se sintiera mejor.
Y fue cuando empezó a escuchar música, una música desquiciada, con un overtura algo triste y melancólica, pero ahora iba en ascenso, sentía como esa música le llenaba las venas de una sustancia.
-Hermosas son las notas de la locura- dijeron la sombra y él al mismo tiempo.
Cada vez la música se iba acelerando, al igual que la velocidad; los postes, los otros carros y las calles pasaban al lado de la ventanilla como sueños fugaces, como idilios de la adolescencia.
-Lo único que falta para revivir un corazón muerto es una inyección de adrenalina- dijo la sombra.
Josué reía como loco, girando el volante en vueltas paroxísticas, sintiéndose mejor que nunca; escuchaba la melodía e iba al compás de ella.
De repente, una cuerda en esa sinfonía de locura se rompió....
Josué empezó a sentir pánico, quería desacelerar, pero ya era muy tarde, si lo hacía, era muy probable que muriera a causa de un choque con el carro de atrás; pero tampoco podía seguir, lo que antes había sido una canto de libertad y de vida, ahora era un alarido de pánico y terror, perdió el control del coche... y todo se puso en blanco. Jamás podría volver a sentirse vivo de nuevo.
-Y lo único que falta para que ese corazón se detenga de nuevo, es otra inyección de adrenalina- dijo la sombra.
Pensó en cuánto hacía que no se sentía vivo, analizó y tuvo que admitir que fue hace muchísimo tiempo, tal vez, el suficiente como para no volver a sentirse así jamás.
Arregló el espejo retrovisor, y vió a la sombra. La sombra que lo seguía desde hace meses, creía que desde que dejó de sentirse vivo. Esa sombra siempre le recordaba lo solo que estaba en el mundo, lo patético que podía llegar a ser.
-¿Por qué me sigues?- preguntó Josué casi sollozando
-¿Por qué hablas solo?- respondió la sombra desapareciendo
Josué sabía que no estaba hablando solo; y para confirmarlo, volteó; pero vió que no había nadie.
-Sólo estás jugando conmigo-
Josué prendió el coche, y manejó tranquilamente hasta un alto, entonces la sombra volvió a aparecer.
-¿Hace cuánto que no te sientes vivo, Josué?
Éste ultimo no respondió, hace mucho obviamente...
-Desde que te conocí- terminó respondiendo
-Oh, pero eso va a cambiar ahora-
En ese momento Josué sinitió un flujo de adrenalina en su cuerpo, sentía como los músculos le temblaban de la emoción, cómo las pupilas se le contraían en sus órbitas.
Josué pisó el acelerador hasta el fondo, esquivando a una camioneta por una centésima de segundo, pero ésto sólo hizo que se sintiera mejor.
Y fue cuando empezó a escuchar música, una música desquiciada, con un overtura algo triste y melancólica, pero ahora iba en ascenso, sentía como esa música le llenaba las venas de una sustancia.
-Hermosas son las notas de la locura- dijeron la sombra y él al mismo tiempo.
Cada vez la música se iba acelerando, al igual que la velocidad; los postes, los otros carros y las calles pasaban al lado de la ventanilla como sueños fugaces, como idilios de la adolescencia.
-Lo único que falta para revivir un corazón muerto es una inyección de adrenalina- dijo la sombra.
Josué reía como loco, girando el volante en vueltas paroxísticas, sintiéndose mejor que nunca; escuchaba la melodía e iba al compás de ella.
De repente, una cuerda en esa sinfonía de locura se rompió....
Josué empezó a sentir pánico, quería desacelerar, pero ya era muy tarde, si lo hacía, era muy probable que muriera a causa de un choque con el carro de atrás; pero tampoco podía seguir, lo que antes había sido una canto de libertad y de vida, ahora era un alarido de pánico y terror, perdió el control del coche... y todo se puso en blanco. Jamás podría volver a sentirse vivo de nuevo.
-Y lo único que falta para que ese corazón se detenga de nuevo, es otra inyección de adrenalina- dijo la sombra.
no ma
ResponderEliminareste te quedo chingonsisimo
me encanto
ricky
estubo padre n.n pero siento k es un poko chikito jo y k tienes razon kreo k no solo es josue XDD
ResponderEliminarsi no creo k a todos nos hace falta un poko de adrenalina aveces jojo !! pero vale XDD a ver kuando nos ganara la locura jajjaja Atte javo