La leyenda de los gemelos

Dentro de mucho tiempo después del holocausto humano venrán dos gemelos de sangre caminando sobre el polvo morado de la desolación, pálidos como la luna que alguna vez fue.
Se hincarán en el suelo uno frente al otro como un espejo, mirarán hacia las alturas fríamente. Uno levantará las manos hacia el cielo ofreciendo su existencia, su palidez y su fragilidad en silenio. El otro tomará una piedra y la azotará contra su frente soltando alaridos,ofreciendo su sangre, su dolor y su piel. Sonriéndole a su gemelo y tirándolo al suelo en afán de superioridad.
De los cielos caerá una lluvia ácida contra el gemelo tirado, royendo su rostro y marcándolo de por vida, pues las gotas son las lágrimas de alegría de lo elevado.
Sobre el gemelo sonriente y herido, aquél que ofreció su sangre caerá vino para curar sus heridas, dejándole limpio y pulcro, pues el Cielo solo admite cuerpos sin marca.
El gemelo marcado po la lluvia y adolorido por el éxtasis del Cielo pensará que en la sangre de su hermano se encuentra la salvación, que derrámandola caerá sobre él la lluvia de vino que cure su herido rostro. Tomará la misma piedra y con un corte salvaje y a la vez civilizado rajará el cuello de su herano y beberá su sangre para poder esperar la salvación, el vino y la aceptación.
Siguiendo un extraño instinto, el gemelo vivo ofrecerá al casi decapitado al Cielo hambriento y cebado de sangre.
El Cielo reirá a carcajadas, soltándo centellas, truenos y rayos al saber que su sacrificio está completo.
El gemelo marcado seguirá vagando por el mundo ofreciendo su ser al Cielo, hasta que se le ocurra repetir el acto del golpe en la frente con la piedra; pero ésta vez no caerá una lluvia de vino, sino que le dejará una cicatriz en la frente aparte de las marcas en el espíritu por las lágrimas del Cielo.
Seguirá esperando la lluvia de vino, condenado a la inmortalidad y a la inmunidad, favores del Cielo al que encantó su sacrifio de existencia y humano.

Abel es el único que ofrece sangre al Cielo y es asesinado por su hermano. Abel será el último humano.

Caín es el único espíritu sin sangre o cuerpo. Caín es el único que suple el vino del Cielo por sangre de su hermano. Caín será el único elegido.

La existencia en sí es dolorosa y perpetua.
La sangre es efímera porque la sangre es vida.

Los descendientes de Abel beben vino para celebrar su ascención al Cielo, beben vino para seguir viviendo.
Los descendientes de Caín beben sangre para imaginarse que sube al Cielo y azota a Dios contra el suelo

No hay mucha diferencia, siguen siendo parientes.


Game Over


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