El Dédalo de Espejos y El Cementerio Marino

Nunca pude saber si soy extraña o simplemente son imaginaciones mías... Prefiero cobijarme bajo el ala de la costumbre, bajo el ala del ángel de lo extraño...
Y sin embargo, justo en el momento en el que mi inestabilidad emocional se quiebra y fecunda a un ser sin motivaciones, sin leit motif con el cual partir... Te recuerdo.
Entre el ascua de mi alma, entre la llamarada de mi ternura violenta aparece tu imagen de cristal cortado, de hielo seco, de estanque congelado; ¿Qué puedo pedir?
Quisiera que volvieras a intentar apagar mi eterna llama (la cual tú prendiste), quisera que actuaras violento sobre mi piel en fuego, que chispotorrearas como loco sobre mi cabeza.
Pero sigues lejano, como del estanque la salamandra, como un espejo a ojos ciegos.
Quisiera saber si me extrañas y piensas en mí como algo más que una espina en la planta del pie...
Me gusta saber que es así, y que tienes miedo de volverte a contactar conmigo, pero no te preocupes yo cargo tu sufrimiento por ti, yo cargo tu corazón por ti, yo cargaré tu pesada infanciam tu liviana adolescencia y te dejaré cargar mi próxima adultez.
En esta soledad es cuando más cercana a tí estoy... Estoy entre un dédalo de espejos, y mis alas se están quemando hasta las cenizas... Yo no anhelo alcanzar al sol, si no al helado mar que está por debajo de mi, anhelando devorarme
y deseando enterrarme en su cementerio marino...
Tú eres el mar el horrible demonio
Que me devora el alma
después de haber sido
el ser que me la convino

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