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Mostrando entradas de agosto, 2010

Implosión

Estabas caminando como siempre en la plaza nueva. Limpia y prístina, con sus baños sin rayar y sus escaleras sin pintarrajeados infantiles. Los ceniceros llenos de arena pura, y los botes de basura pulcros e inodoros. Paseabas entre los corredos blancos y grises, con sus escaleras de cristal y sus aparadores con los maniquíes desnudos. Las pocas tiendas que había ofrecían su nueva y escasa ropa al público sobreviviente de las implosiones anteriores. Las cafeterías y restaurantes que todavía servían comida orgánica no tenían meseros ya que muchas veces se robaban el alimento, así que las porciones las servía una máquina con más candados que un banco suizo. Sin embargo, te gustaba plazear. Tu acomodada posición social te lo permitía, si bien habías perdido una casa en un siniestro misterioso como son las implosiones, todavía tenías otra en un lugar menos rico, pero acomodado aún así de la ciudad. No te sentías superior a los demás y realmente no era tu culpa el haber nacido con ese estat...

Esos oscuros objetos del deseo

"El deseo más común es el de ser único" Frase de Platón. Y es muy cierta. A lo largo de mi corta vida he notado que la gente desea sobresalir a toda costa, por eso los deseos más comunes son el ser rico, famoso, poderoso y con pegue. Piensan que así van a estar realizados. Pero analicemos con detenimiento cada deseo. Riqueza monetaria. Millones en un banco suizo, dueño de casas en las islas Caimán, empresario de monopolios internacionales capaz de comprar hasta un planeta pequeño. ¿Qué te otorga realmente? ¿No más deudas? Siempre habrá algo por lo cual endrogarse como sexo, apuestas, extravagancias, etc. ¿Atraerás a todas las chicas o podrás tener a los hombres que quieras? Júralo, pero se acercarán por tu dinero, no por ti (salvo raras excepciones y si no se interesan por el dinero, ¿entonces de que te sirvió el haberlo tenido?) querrán participar en orgías llenas de oro derretido, champagne añejado desde 1845 y quemarás lo que conoces por sexualidad en una lluvia dorada... ...

De escuelas y otros demonios.

Ayer fui a mi escuela por mi certificado de la preparatoria. A mi horrible escuela que con añoranza (y certeza) se le conoce por el "Cerezo de Aragón" (bastante poético pero no). Es una escuela sumamante estricta en donde son capaces de regresarte a tu casa si tus calcetines tienen encaje (empíricamente comprobado) y si tu pelo está pintado de otro color que no sea rubio gordibuena. No puedo ocultarlo, odio con todo mi ser ese colegio. Sin embargo, una cosa es cierta. Si bien me obligaron a llevar materias que nada que ver con lo que estudio (filosofía) como por ejemplo: derecho, contabilidad, cálculo diferencial e intregal y un largo etcétera, aprendí muchísimas cosas muy útiles, dígase teorías acerca de la personalidad de los individuos y los factores que la alteran, hacer un balance general, saber porqué cosas me pueden llevar a la bola (beber en la calle no es una de ellas, señores, ni andar fajando con el novio), así como saber integrar, diferenciar y quién...

Cómo conocer gente en internet y no sentirse un freak en el intento

(Ya me cansé de ser la gran mujer que está detrás de un gran hombre. Quiero ser una gran persona, no etiquetarme sexismos prejuiciosos...) El mundo ha visto poco de mí y es porque me escondo de mí misma. El miedo y la mediocridad son máscara y refugio para alguien que no quiere arriesgar todas sus fichas para completar su sueño, independientemente de cuál sea. Y es aquí donde yo siempre me atasco, siempre veo el punto negro en el cuadro blanco. Pero ya me cansé... He estado viviendo cosas muy intensas a pesar de su simplicidad. Y es aquí donde viene otro tema a desarrollar. El conocer gente por internet. Más específicamente en un blog. ¿A qué le puedo atribuir este fenómeno que parece sacado del libro Idoru de William Gibson? En este medio, la gente no tiene miedo de expresarse como es, saca sus debilidades, sus fortalezas y sus sueños de una manera que no se presta en el mundo real, aparte de que aquí el lector le otorga su propia voz al que escribe, se identifica con el escrito o s...

La orquídea...

Tú eres el coleccionista de flores de ornato. Tu fastuosa colección, cada detalle es exacto; Toques de escarlatas rosas, un albino alcatraz La fragancia de las gardenias, no podrías desear más Sales al exuberante jardín repleto de flores Cada una anhela con el mayor de los ardores que tú la escojas, la cortes, la diseques y la guardes es el sueño que nace cada mañana y muere en las tardes Te regocijas entre el aroma de tus ninfas naturales te revuelcas entre pétalos de las flores más suaves Tú, quien su manantial de belleza suele derramarse Tú, quien puede tener a cualquiera sin inmutarse ¿Por qué elegirías a una orquídea sin exquisita esencia, con bizarra forma y alborotada presencia, Un amasijo de pétalos y hojas extrañas intento de hermosura y rotas marañas? Y aún así, no me arrancaste de la tierra si no que con mano firme y tierna me plantó en una maceta, adornada con listón y me subiste, a mí, a tu propia habitación A mí, que soy una simple y llana flor m...

Fotografía/Espejo

La fotografía estaba dañada. Alguien había apagado un cigarro sobre tu cara. Sinceramente ya no te recuerdo bien, tu rostro regresa a mí como una imagen borrosa. Esa foto me gustaba mucho, estábamos los dos juntos, en algún parque olvidado del centro histórico. Pero alguien había quemado tu semblante. No quería despedirme de tu recuerdo, ni de tí... pero los caminos tienen que bifurcarse, y el nuestro lo separaron a la fuerza. Te desintegrarían con el tiempo, con el hastío y con la dificultad que implica verme. Te juro que no dejaré que lo hagan. Te extrañaría demasiado, como ahora extraño tu rostro quemado por la colilla de un cigarro. No dejaré que te asesinen. Tú sólo espera. Escribirás un poema que describa mi mundo forzado que nos pone a prueba a cada rato. Me verás en el suelo, contando el tejido de mi alfombra. Sé que tienes miedo de envejecer y ahora ni siquiera tu imagen es fiel a tu juventud. A veces regresa tu imagen con más fuerza, como palpitando... Como queriendo volver. ...