Implosión
Estabas caminando como siempre en la plaza nueva. Limpia y prístina, con sus baños sin rayar y sus escaleras sin pintarrajeados infantiles. Los ceniceros llenos de arena pura, y los botes de basura pulcros e inodoros. Paseabas entre los corredos blancos y grises, con sus escaleras de cristal y sus aparadores con los maniquíes desnudos. Las pocas tiendas que había ofrecían su nueva y escasa ropa al público sobreviviente de las implosiones anteriores. Las cafeterías y restaurantes que todavía servían comida orgánica no tenían meseros ya que muchas veces se robaban el alimento, así que las porciones las servía una máquina con más candados que un banco suizo. Sin embargo, te gustaba plazear. Tu acomodada posición social te lo permitía, si bien habías perdido una casa en un siniestro misterioso como son las implosiones, todavía tenías otra en un lugar menos rico, pero acomodado aún así de la ciudad. No te sentías superior a los demás y realmente no era tu culpa el haber nacido con ese estat...