De escuelas y otros demonios.
Ayer fui a mi escuela por mi certificado de la preparatoria. A mi horrible escuela que con añoranza (y certeza) se le conoce por el "Cerezo de Aragón" (bastante poético pero no). Es una escuela sumamante estricta en donde son capaces de regresarte a tu casa si tus calcetines tienen encaje (empíricamente comprobado) y si tu pelo está pintado de otro color que no sea rubio gordibuena.
No puedo ocultarlo, odio con todo mi ser ese colegio. Sin embargo, una cosa es cierta. Si bien me obligaron a llevar materias que nada que ver con lo que estudio (filosofía) como por ejemplo: derecho, contabilidad, cálculo diferencial e intregal y un largo etcétera, aprendí muchísimas cosas muy útiles, dígase teorías acerca de la personalidad de los individuos y los factores que la alteran, hacer un balance general, saber porqué cosas me pueden llevar a la bola (beber en la calle no es una de ellas, señores, ni andar fajando con el novio), así como saber integrar, diferenciar y quién sabe que más cosas entre ellas la trigonometría, las 5 declinaciones del latín, el alfabeto griego, me preparaon para el CAE (inglés) y obligarme a aprender el maldito sistema nervioso central.
Puede que la escuela sea una bola de pseudorriquillos que se van al antro cada finde sólo para lucir sus zapatos nuevos, o juzguen sólo por las apariencias, pero yo aprendí cómo lidiar con ellos sin morir en el intento.
Hice buenos amigos, me peleé con buena parte del personal docente (principalmente con la de literatura, una vieja babosa que pensaba que Bram Stoker había sido el primero en escribir de vampiros, pff) llegando al punto que no me entregaron mi diploma de aprovechamiento acádemico en la ceremonia por miedo a que lo rechazara (cosa que iba a hacer, de hecho), pero viví mi preparatoria, tal vez no mucho ni muy intensamente, pero aquí estoy, dispuesta a estudiar en la UAM, a pelear y defender a capa y espada mi elección de carrera de todos los mercantilistas que la menosprecian... Pues como dijo Schopenhauer, mi carrera (y las artes en general) son las únicas cosas que no pueden hacer las máquinas, porque si algún día pudieran hacerlas, ese día sería el fin de la inteligencia humana y el inicio de la inteligencia artificial. (Ésa última parte yo la agregué)
No puedo ocultarlo, odio con todo mi ser ese colegio. Sin embargo, una cosa es cierta. Si bien me obligaron a llevar materias que nada que ver con lo que estudio (filosofía) como por ejemplo: derecho, contabilidad, cálculo diferencial e intregal y un largo etcétera, aprendí muchísimas cosas muy útiles, dígase teorías acerca de la personalidad de los individuos y los factores que la alteran, hacer un balance general, saber porqué cosas me pueden llevar a la bola (beber en la calle no es una de ellas, señores, ni andar fajando con el novio), así como saber integrar, diferenciar y quién sabe que más cosas entre ellas la trigonometría, las 5 declinaciones del latín, el alfabeto griego, me preparaon para el CAE (inglés) y obligarme a aprender el maldito sistema nervioso central.
Puede que la escuela sea una bola de pseudorriquillos que se van al antro cada finde sólo para lucir sus zapatos nuevos, o juzguen sólo por las apariencias, pero yo aprendí cómo lidiar con ellos sin morir en el intento.
Hice buenos amigos, me peleé con buena parte del personal docente (principalmente con la de literatura, una vieja babosa que pensaba que Bram Stoker había sido el primero en escribir de vampiros, pff) llegando al punto que no me entregaron mi diploma de aprovechamiento acádemico en la ceremonia por miedo a que lo rechazara (cosa que iba a hacer, de hecho), pero viví mi preparatoria, tal vez no mucho ni muy intensamente, pero aquí estoy, dispuesta a estudiar en la UAM, a pelear y defender a capa y espada mi elección de carrera de todos los mercantilistas que la menosprecian... Pues como dijo Schopenhauer, mi carrera (y las artes en general) son las únicas cosas que no pueden hacer las máquinas, porque si algún día pudieran hacerlas, ese día sería el fin de la inteligencia humana y el inicio de la inteligencia artificial. (Ésa última parte yo la agregué)
comprendo tu posición en relación a la escuela, ciertamente no es el mejor lugar para ser un individuo conciente que estudia lo que le interesa.
ResponderEliminaraún así es también un lugar donde aprenderás a sobrevivir a peores lugares, además, a veces, hasta conoces gente interesante.
debo decir que lo que me parece más extraño de todo esto, es que a momentos, incluso se me genera cierta nostalgia... sindrome de estocolmo?
buena reflexión, bastante universal, a pesar de lo personal que es.
Eres una mujer de fuerte caracter, sin duda. Y aunque eso puede causarle conflictos a los subhumanos con los que convives.
ResponderEliminarTu sigue adelante, solo por ser tu debes de estar orgullosa.
Te amo
cualquier carrera que escojas siempre es menospreciada por alguien, a mi cuantas veces no me dijeron que la mía ya estaba saturada, que ya nadie necesitaba abogados, que somos unos rateros......
ResponderEliminary a final de cuentas yo creo tienes muy buenas bases para sobrevivir en el mundo de afuera, que está perro pero no tanto si eres una bad-ass como yo y como muchos que le sufrimos en la escuela por ser tantito diferentes.
te quiero.
Vaya no pudiste describirla mejor....Solo te falto el escuadron de francotiradores (Prefectas)
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