Fotografía/Espejo
La fotografía estaba dañada. Alguien había apagado un cigarro sobre tu cara. Sinceramente ya no te recuerdo bien, tu rostro regresa a mí como una imagen borrosa.
Esa foto me gustaba mucho, estábamos los dos juntos, en algún parque olvidado del centro histórico. Pero alguien había quemado tu semblante.
No quería despedirme de tu recuerdo, ni de tí... pero los caminos tienen que bifurcarse, y el nuestro lo separaron a la fuerza.
Te desintegrarían con el tiempo, con el hastío y con la dificultad que implica verme.
Te juro que no dejaré que lo hagan. Te extrañaría demasiado, como ahora extraño tu rostro quemado por la colilla de un cigarro. No dejaré que te asesinen.
Tú sólo espera.
Escribirás un poema que describa mi mundo forzado que nos pone a prueba a cada rato. Me verás en el suelo, contando el tejido de mi alfombra. Sé que tienes miedo de envejecer y ahora ni siquiera tu imagen es fiel a tu juventud.
A veces regresa tu imagen con más fuerza, como palpitando... Como queriendo volver. Por más que lo intente, ¿logrará irse?
No dejes que te queme el cigarro del llamado destino, mándalo al diablo... Tiene que seguir nevando en tu mente, y tienes que ser igual de frío. Tú que eres igual a mí, tú que eres mi reflejo.
Espera, a pesar de que traten de alejar tu rostro, el tiempo seguirá comiéndonos... Y ellos no podrán evitar que yo envejezca, que yo crezca...
No puedo evitar envejecer...
No puedo evitar crecer...
Esa foto me gustaba mucho, estábamos los dos juntos, en algún parque olvidado del centro histórico. Pero alguien había quemado tu semblante.
No quería despedirme de tu recuerdo, ni de tí... pero los caminos tienen que bifurcarse, y el nuestro lo separaron a la fuerza.
Te desintegrarían con el tiempo, con el hastío y con la dificultad que implica verme.
Te juro que no dejaré que lo hagan. Te extrañaría demasiado, como ahora extraño tu rostro quemado por la colilla de un cigarro. No dejaré que te asesinen.
Tú sólo espera.
Escribirás un poema que describa mi mundo forzado que nos pone a prueba a cada rato. Me verás en el suelo, contando el tejido de mi alfombra. Sé que tienes miedo de envejecer y ahora ni siquiera tu imagen es fiel a tu juventud.
A veces regresa tu imagen con más fuerza, como palpitando... Como queriendo volver. Por más que lo intente, ¿logrará irse?
No dejes que te queme el cigarro del llamado destino, mándalo al diablo... Tiene que seguir nevando en tu mente, y tienes que ser igual de frío. Tú que eres igual a mí, tú que eres mi reflejo.
Espera, a pesar de que traten de alejar tu rostro, el tiempo seguirá comiéndonos... Y ellos no podrán evitar que yo envejezca, que yo crezca...
No puedo evitar envejecer...
No puedo evitar crecer...
nadie dijo que la vida era simple, que el adios es facil... pero es juguete del destino solo aquel que asi lo desea.
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