El circo

Quería darme un balazo en la cabeza. Quería taladreármela lo antes posible, pero ni siquiera podía abrir la boca para gritar... La luz me desternillaba los ojos y la más leve brisa me perforaba los tímpanos, mi mente se había atascado en mis cornetes y ahora quería salir a patadas. Empezó a sonar una música carnavalesca y monótona, esto es el infierno.
Risas de niños de fondo, luces de colores danzando enfermizamente... Rostros angelicales flotando paroxísticos y delirantes sobre de mí.
Una voz femenina cantando alegremente (tengo la certeza de que ella está loca) mientras baila en círculos alrededor de mí.
El dolor se detiene un poco y me da oportunidad de levantarme, mi ropa es demasiado colorida y holgada, mis zapatos demasiado grandes... Diablos, ¿dónde estoy?
Camino un poco hacia un caballo adornado, escupo un poco de confeti al suelo asustando al caballo... Todo da vueltas y las caras se ven tan amenazadoras, ¡Maldita luz!, quiero que la apaguen y empiezo a gritar pero éso sólo hace que las risas se ensimismen en un insano círculo vicioso.
Alguien se acerca un poco con una gran sonrisa en la cara y no hago más que vomitar a sus pies, cerca de ahí veo un palo de madera al lado de una gran pelota de colores, lo tomo y me levanto.
El dolor agudiza y me quema las neuronas, diablos, todos son tan odiosos... Tomo el bate y empiezo a golpear a todos, el ritmo de los golpes me tranquiliza, sobretodo cuando rompo los pequeños cráneos de lo que parecen niños...
Tan felices como si yo fuera un payaso...

Comentarios

  1. Interesante forma de tomar el ambiente de un circo desde la perspectiva de alguien ajeno al contexto de este.

    esta divertido y te hace plantearte las diferentes maneras en que una misma cosa se puede mirar.... gracias por el escrito suerte ts bn

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