Jardín de asilo. (El doble espejo II)

Plantas retorcidas cuyas ramas se abrían paso entre laberínticos grecos vivos y el Sol, deprimente como siempre quemándome la piel, abriéndose paso entre mis poros, entre mis ojos. Claro, salir a pasear reanima, ¿cierto?, vernos a todos en sillas de ruedas, incapaces de articular palabras coherentes, con un miedo perpetuo a escuchar las insensateces del otro, con una fobia eterna a relacionarse con los demás y dejar que nuestras pieles se unan como un todo.
Sí, los girasoles se mueven como hipnotizados siguiendo algo que jamás comprenderán del todo, algo que las quema y les chupa la vida al tiempo que las deja vivas para poder observarlas girar, por algo estáran aquí también esas flores.
El aire es más gentil, él acaricia mi frente ardiente con un beso refrescante, si el agua llegara hasta aquí... No quiero volver a salir, tanta vida monótona, repetitiva e invaluable me deprimen y me hacen querer aislarme más en mi mundo particular, soñar con mis desiertos de noche, repetidos al infinito por espejos danzantes que infieles reflejan a alguien más. Ya empiezo a decir estupideces, seguramente es que la medicina comienza a surtir efecto.
Estoy solo.
Antes habíamos muchos en este cuerpo, habitando como conejos, creándonos unos a otros, perpetuando la imagen repetida y con el suspenso de por fin adivinar la verdad... Pero ahora sólo tenemos la certeza de que este jardín no es infinito y puedo ver las murallas que protegen al mundo exterior de mí.

Comentarios

  1. Aunque bastante tarde, aquí me tienes, haciendo mi ínfima aportación.

    El modo en el que escribes con misantropía y desprecio la senilidad es algo que encuentro exquisito, lo interpreto como una sensibilidad innata ante la verdadera percepción de alguien consciente de encontrarse en plena decadencia física y mental, mas aun cuando descubre (quizá con verdad, quizá en su senilidad) que los medicamentos lo hacen pensar (¿o realmente decir?) incoherencias.

    "Las murallas que protegen al mundo exterior de mi" Es la expresión con la que me quedo. Lo interpreto como alguien que, en su inestabilidad, en su delirio, al que no me atrevo a llamar locura, se sabe imponente.

    Lamento la tardanza en comentar, espero puedas darme una respuesta a los interrogantes que ya te he vertido.

    -J.C.-

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