Psicosomático.


Al final todo había perdido su encanto. Su condenado encanto. Ya no tenía nada de novedoso ser la infante extravagante y cínica que era, tampoco el estar rodeadade personajes igual de (o más) extraños que ella. Caminar en las calles tampoco era lo mismo, todo era parte del mismo desencanto que le achacaba psicosomáticamente.
Tanto leer y leer filosofía le habían atascado la nariz y ahora estornudaba espasmódicamente, incluso hasta 16 veces seguidas. Para variar, seguía siendo la misma aislada que había sido casi toda su vida escolar. No sabía si era por sus buenas notas y perpetuar el cliché o simplemente por su taciturno carácter que rehuía de la gente como de la peste, de ella y de todas sus manifestaciones sociales tales como fiestas, antros, ir a fumar mota en conjunto a las canchas... Y sin embargo, la soledad ya le había cansado, empalagado si se quiere pero no quería estar sola.
Había hecho dos que tres amigos que a veces la evitaban por evitar los silencios incómodos, y a la única persona con la cual hablaba largo y tendido la echó de su vida.
Pero haciendo el resumen, seguramente todo se entenderá mejor:
Todavía era una niña en muchos sentidos y aún le asustaban ciertas cosas del mundo adulto al cual formaba ya parte, incluso cuando voluntariamente había ingresado en él, echaba de menos la simplicidad de la infancia... Se sentía a veces como una Alicia en un mundo de locos. Para facilitarnos las cosas la llamaremos así, Alicia.

Ella había vivido en un mundo más o menos coherente, pero seguro, en el cual sus excentricidades llamaban la atención de una manera risible e incluso aniñada, pero inocua y nadie le había dicho nada. Esa misma extravagancia la había hecho mirar al abismo que se llama mundo un par de veces, la primera y la que definió su caída a ese país de extraños fue cuando vio al conejo blanco.
Era un momento en el cual se sentía anestesiada, anhedónica si se quiere, como ahorita, precisamente pero antes todavía quedaba la ilusión del desencanto. ¿Y cómo era su mundo? Pues igual al de cualquier niña de su edad, 17. Con toda la parafernalia que rodea esa incertidumbre, escuela, permisos y sus amigos que poco a poco iban cayendo al agujero: sexo, alcohol, libertad y responsabilidades, aprender a manejar, salir solo, ir desenfadándose del yugo paterno. Su anestesia no le permitía ir más allá de su mundo luminoso, seguro y suave, pero cuando vio a ese conejo no lo pensó dos veces... Y cayó al agujero.
Su conejo no era nada más que un estudiante de filosofía, medio abandonado por todo y libertino hasta donde podía, y era bastante. Representaba todo lo que estaba fuera del mundo suave. Y eso se mostraba peligrosamente seductor.

-¿Y ahora qué?- Me pregunta
-Nada, sólo escribe todo lo que te has guardado y que no le has contado a nadie, antes de que se torne en tu contra y se vuelva psicosomático, en verdad... No querrás regresar al psicólogo para que después de una hora y media de terapia salgas con una sonrisa en el rostro creyéndote que te comerás al mundo de un bocado, que cumplir tus sueños resultará en la felicidad... Todo eso son puras estupideces creadas para que sigas viviendo y consumas hasta el aire. No hay un por qué de todo esto, sólo un sigue caminando para que no sientas las miradas posarse sobre tí como mariposas venenosas-
-Supongo, no quiero irme todavía de esto mundo suave, ¿entiendes?. Bastante he visto con un pie en aquél mundo extraño y todavía me quedé con el sinsabor. Dos intentos, uno mejor que otro, de poetas/escritores a quienes yo les he valido de poco a algo y con quienes las conversaciones poco a poco se tornaron más gélidas, sí claro los gemelos que me repitieron un poema sin sentido acerca de cómo el mundo te comerá si confías en el (La Morsa y el Carpintero)-
-¿Y qué pasó con las amistades?
-¿Las flores? Para nada, sólo balbuceaban acerca de sus pétalos y me insultaban por poder caminar, sabes no son buena compañía, sólo te siguen hablando si entablas raíces junto a ellas, no soportan el paso del tiempo, ni siquiera tus pasos, sólo en su zona de comfort siguen parloteando... Si las riegas mucho o si las asfixias de todas maneras morirán-
-Ni siquiera menciones a la oruga que fumaba en su hookah, envejecida por el mismo humo, te da mucho miedo acercártele, tienes miedo de que ese opio te adormezca a tí también, aún así la miras ahí sentada en su pequeño honguito, viéndolo todo desde arriba, tan elegante y a la vez tan frágil, tanto que si se te entregara podrías aplastarla con dos dedos-
-Y el gato, ése con quien pensabas pasar todo el día y toda la noche charlando acerca de cómo todos están locos. No te hubiera importado estar con él a pesar de que él y su sonrisa son dos entes completamente separados, como dos personalidades. De nada sirve su ternura y amabilidad si no sabe cuál es el camino que deberías seguir-
-Mírame, todavía trato de seducir a los habitantes de este carrusel de locos... Como si de algo sirviera ir desechando personaje tras personaje sólo para ver si avanzo en la carrera en la cual al final todos quedamos en el mismo lugar. Como alguna vez escuché decir: La seducción siempre tiene algo de triste y cruel, y de lo último yo estoy repleta...-
-Te sugiero cambiar tu estilo de hombres, ya no los busques suavecitos y esponjosos, o completamente pirados y egoístas, vanos o sumisos... Realmente no encontrarás nada en este mundo torcido-
-El mundo no está tan torcido, tal vez lo esté más o tal vez menos, es mi visión la que retuerce los hechos sólidos y los licúa en emociones volubles y cambiantes... Yo soy la que debe cambiar...-
-Aunque cambies y te hagas más pequeña o más grande, seguirás siendo la misma-
-Al final, sólo esperaré a que el Rey Rojo despierte y me lleve como el soplo se lleva a la flama de una vela-
-Oh ¿y recuerdas ésa amenaza de la cual nadie sabe y que sin embargo siempre predica? Sí, ésa a la cual nadie ha visto y que sale en poemas sin sentido, siempre acechando y siempre parece que alguien la vence cuando nadie lo presenció... Parece que alguien mató algo siempre...-
-Tú sigue caminando que de alguna manera tendrás que llegar a alguna parte...-

Comentarios

  1. Muy cuidada su prosa señorita, tiene estilo. Me gusta la profundidad y lo lacerante de sus sentencias.
    Espero que ese halo soturno se diluya de su semblante, a mi también me parece adecuado virar de rumbo de vez en cuando.
    Mientras disfrute del sueño del Rey Rojo.

    Por cierto, muy buen blog.

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  2. You´ll wait for your Red King´s awakening.
    I´m weiting for my Wind Fish to ´rouse.
    We´re not so dissimilar, after all.

    IX

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