Ahorcado.

A Gerardo Martínez De la Torre.

Tengo miedo de mí misma,
de que mis palabras huecas se llenen de la pólvora de la ausencia.
¿Ausencia?
Encendidas no por la chispa que incandescente brilla al final de mis dedos
si no por la cruel asfixia que el silencio causa.
Mis labios resecos buscan humo ya que el aire calcina frío cuando es prístino y puro,
pero mi sangre cabalga como loca,
intentando llegar a tiempo a la horca en mi garganta.

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