La cárcel de las pieles


Ahora que estás tan lejos,
encerrado entre barrotes de silencio,
¿qué es un recuerdo entre tantos huecos?
Se me congelan los dedos, eso lo sabes bien,
¿y si tú también lo sientes y si la celda es doble?
Esta cárcel de las pieles nos tortura con cada roce,
siento como tiembla, cómo los guardias nos gritan con tambores,
cómo la luz marca los pasos de los días y las noches.
La correspondencia no es tu alma, el papel jo son tus ojos,
¡Escapemos de la torre de melancolía, de la puerta resignada
que a suspiros se ha cerrado!
Yo sé que vale la pena tratar de huir con nuestras manos,
tejer una cuerda con los labios y correr a la salida.

No sé dónde nos refugiaríamos, no sé si prófugos
sobreviviríamos, ¡qué más da si nos perdemos o si morimos!
Tengo la certeza de querer cruzar los bosques juntos fugitivos,
realmente es mi voluntad perder todo este castillo de silencios infinitos.

Regresar a escondidas al país del que nos echaron o del que nos fuimos
y si ya no existe o si fue destruido, con lo que nos queda de fuerzas
construir uno en forma de nido.

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