La Sangre de Viena
A Ludwig Johann Josef Wittgenstein Bajando las escaleras de un palacio blanco un zig zag de sangre se va dibujando los hilos que deja son azules no carmesí caballos de hielo en glacial frenesí. La sangre de Viena preciosa se pierde y su mirada oscura como estatua se cierne sobre los intentos fallidos de romper la barrera que divide lo mundano de lo que vale la pena. Se drena entre la perpetua nieve nórdica su tarea se ha convertido en la tarea del genio canónica mientras en sueños infantiles parece que hiberna y latiendo su sed parece que aumenta. Su fortuna otrora de oro y diamantes se ha vuelto de tinta y borrones constantes papeles y notas que esperan en secreto ¿Qué es esperar sino el mayor misterio? Tus palabras preciadas como joyas de imperio son capullo exclusivo de cruel monasterio escapando de todo cuidas las puertas de tu corazón y tu alma casi desiertas. En tu mente y paradojas estarás a salvo sin importar cuán alto sea el salario sin amor ni cariño que es lo anhelas e...