Fear death by water.
A Gerardo Martínez de la Torre.
El espíritu del agua es severo en sus juicios. Cuando perdí tu predilección, tu favoritismo hacia mí, él me miró con ojos de hielo. Como bordas de hielo. Con sus manos frías y gruesas me arrancó el aliento, con un beso prolongado abrazó mi cuello, y antes del mediodía yo agonizando flotaba.
Tú eras el heraldo de los ríos, estrepitoso en tu caída y sutil en tu caminar, largas, largas eran las noches así como tus pestañas de donde pendían las gotas.
Y a la deriva, como una muerta hoja, con el cabello como telarañas que visitan al que hasta la soledad abandona, tal vez el espíritu del agua me acepte como sacrificio.
Las arcadas sentidas al saborear el agua helada, son cuchillos que se afilan cuando dices "No sé nada", cuando a una pregunta directa la contestas con otra pregunta. Son inyecciones de sutil en mi sangre de rugido.
Las arcadas sentidas al saborear el agua helada, son cuchillos que se afilan cuando dices "No sé nada", cuando a una pregunta directa la contestas con otra pregunta. Son inyecciones de sutil en mi sangre de rugido.
Si con un poema te obtuve, con muchos otros te perdí. ¡¿Será que regresarás con cientos de miles?!
Tú regresarás a la superficie, dejando estelas oscuras en la tierra, surgirá la mala hierba, la hierba que sólo en brebajes puede servir, y te acurrucarás en algún nido, no importa si madriguera o cubil, dormirás incluso tranquilo a pesar de haber dejado tras de ti, mi cuerpo moribundo reptando como alga sin destino.
Hasta que harta de todo, harta de la lejanía y del silencio de los oídos del agua, renaceré como una sílfide deforme y mutilada.
Fear death by water: Al acabar el día, de tu lavabo surgirán sonidos rítmitos, tonos como los que yo escuchaba cuando me ignorabas. Con el corazón en la mano sentirás en tu rostro las pisadas de mi nuevo recuerdo, sentirás cómo una picazón ataca tus ojos, antes abismos de cascadas, y sentirás cómo algo te jala el pecho (mis vestidos en el agua).
Y justo a las tres de la madrugada temerás la muerte líquida, la muerte más odiada. (Soy infantil porque mis ofrendas siempre han sido niños llorando)
Si muero yo, muere el poeta, si muere el poeta, muero yo.
Comentarios
Publicar un comentario