Una tarde veraniega de la Princesa Sábado con Viernes.
La noche anterior, un reconocido filósofo norteamericano había tenido un sueño en el que él moría. Debido a los husos horarios, ella se estaba despertando de su siesta vespertina y al igual que él, había tenido un sueño donde su vida terminaba. Se levantó de la cama y se miró al espejo, su despeinada cabeza todavía tenía la cola de caballo a medio atar y el listón se le había desprendido. Bostezó y fue al baño a lavarse la cara, para cuando terminó, el sueño se le había olvidado por completo. ------------*------------ La calle estaba vacía y un sofocante calor veraniego ahuyentaba a los transeúntes a lugares cerrados y con sombra. El humo de su cigarro parecía mantenerse estático en el aire, no había viento, ni una brizna, y el humo se condensó en una pequeña voluta tan compacta, que parecía poder cortarse con un cuchillo. Sus lentes oscuros hacían que chorreara sudor de su sien y aunque se estuviera asando, llevaba un ligero suéter blanco para no quemarse los brazos. Cruzó la...