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Mostrando entradas de julio, 2013

Una tarde veraniega de la Princesa Sábado con Viernes.

La noche anterior, un reconocido filósofo norteamericano había tenido un sueño en el que él moría. Debido a los husos horarios, ella se estaba despertando de su siesta vespertina y al igual que él, había tenido un sueño donde su vida terminaba. Se levantó de la cama y se miró al espejo, su despeinada cabeza todavía tenía la cola de caballo a medio atar y el listón se le había desprendido. Bostezó y fue al baño a lavarse la cara, para cuando terminó, el sueño se le había olvidado por completo. ------------*------------ La calle estaba vacía y un sofocante calor veraniego ahuyentaba a los transeúntes a lugares cerrados y con sombra. El humo de su cigarro parecía mantenerse estático en el aire, no había viento, ni una brizna, y el humo se condensó en una pequeña voluta tan compacta, que parecía poder cortarse con un cuchillo. Sus lentes oscuros hacían que chorreara sudor de su sien y aunque se estuviera asando, llevaba un ligero suéter blanco para no quemarse los brazos. Cruzó la...

El Origen de la Luna

Hace mucho tiempo, en una lejana ciudad de piedra, Muma vivía dentro del cuerpo de una mujer. Sus recuerdos como divinidad hacía mucho que se habían desvanecido con el ciclo de las reencarnaciones. En esa época, todavía no existía la Luna y por lo tanto, el mar siempre estaba quieto, al igual que los corazones de los aldeanos.  Muma habitaba en un castillo hecho de piedra y conservaba un poco de su poder de antaño. Su habilidad para engendrar vida la habían hecho merecedora de un trato especial por parte de los habitantes de la ciudad. Cada día,ella se paseaba por los campos para que éstos floreciesen y dieran frutos. Los aldeanos vivían despreocupados y cómodos, no se esforzaban para vivir, todo era apacible y seguro. Esto entristecía a Muma puesto que ella era el principio de la pasión y de las emociones, y la gente en cambio, se la pasaba holgazaneando.  Un día, mientras ella observaba melancólicamente por la ventana de su alcoba, en la torre más alta, notó la llegad...

La ventana de la princesa Sábado

La princesa Sábado miró a través de la ventana. Era un bonito día en verdad, y saldría a pasear por la ciudad si no hubiera sido porque tenía hambre y estaba un poco cansada. Además, ya era tarde y estaba esperando a su mamá, que iba a visitarla para comer. Se sentía con uno poco más de energía, el extraño sueño de la noche anterior, su mini-pleito con Viernes y la lejanía del Coronel, le hacían pensar que todo iba avanzando, poco a poco, pero lo hacía. El señor medianoche de vez en cuando le daba consejos que a veces la hacían enojar, para él todo sonaba tan fácil y sin embargo, cuando la princesa pensaba bien las cosas, se daba cuenta de que él tenía toda la razón... Y aunque no se lo dijera, seguía casi al pie de la letra lo que le decía, bueno, no todo porque algunas cosas le daban miedo. Necesitaba verlo en persona, no sólo hablar con él por teléfono, para que la ayudara, le diera un diagnóstico. En la mañana le había escrito otra carta a Viernes (a quien ya no llamaría Mel...