La ventana de la princesa Sábado

La princesa Sábado miró a través de la ventana. Era un bonito día en verdad, y saldría a pasear por la ciudad si no hubiera sido porque tenía hambre y estaba un poco cansada. Además, ya era tarde y estaba esperando a su mamá, que iba a visitarla para comer.
Se sentía con uno poco más de energía, el extraño sueño de la noche anterior, su mini-pleito con Viernes y la lejanía del Coronel, le hacían pensar que todo iba avanzando, poco a poco, pero lo hacía.
El señor medianoche de vez en cuando le daba consejos que a veces la hacían enojar, para él todo sonaba tan fácil y sin embargo, cuando la princesa pensaba bien las cosas, se daba cuenta de que él tenía toda la razón... Y aunque no se lo dijera, seguía casi al pie de la letra lo que le decía, bueno, no todo porque algunas cosas le daban miedo. Necesitaba verlo en persona, no sólo hablar con él por teléfono, para que la ayudara, le diera un diagnóstico.
En la mañana le había escrito otra carta a Viernes (a quien ya no llamaría Melancólico debido a que realmente no lo era) tratando de explicarle el errático comportamiento que ella había tenido... Estos últimos seis meses habían sido muy raros para Sábado pero creía que no le iba tan mal.
Incluso con el recelo que tenía de hacer nuevas amistades, ella había ayudado a alguien... Y eso la hacía sentir un poco mejor.
-Tal vez realmente no soy tan fría o tan huraña- murmuró para sí
Y se dio cuenta de que la gente que estaba cerca de ella: su madre, el Coronel, el señor Medianoche, Viernes y esta nueva persona, realmente la apreciaban...
Se arrepintió de no haberlo visto antes.
Pero también se sintió aliviada, ahora sentía una tela de seguridad (como la de los trapecistas). Los saltos ya no eran al vacío.

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