Sigues siendo el gatito imperial
La Princesa sábado estaba limpiando su cocina cuando tocaron a su puerta, ella dejó el mandil, la esponja y la cubeta en el suelo y caminó para abrir. Miró a través del agujero, era el Coronel. -¿Qué quieres? Pensé que ya no ibas a hablarme por un buen rato- le dijo algo molesta. Sí, había llorado pero el orgullo era demasiado y no quería que él pensara que ella era débil. Decidió hacerse la ruda. -Estaba un poco sacado de onda- Ella se recargó en la pared y luego sacó un cigarro de la cajetilla que tenía en una mesita al lado de la puerta. -¿Por qué no querías jugar conmigo?- preguntó ella en un tono seductor mientras lo miraba, él había recargado una mano en la puerta y miraba hacia abajo, cuando escuchó la pregunta levantó la cabeza. -Tengo mucho que arriesgar, tú eres la única que está sola aquí, recuerda que yo ya tengo a alguien- ...