El origen del nombre de la princesa sábado

A veces ella se quedaba en silencio, mirando desde la ventana al paisaje que inmóvil, le parecía bonito. ¿Qué le diría esta vez? En esa parte del mundo no nevaba y hubiera estado bien que pudiera, para añadirle drama a la escena pero no. El mundo real a veces era aburrido y el único drama lo portamos por dentro.
La tragedia no viene enmarcada por un telón de mármol ni una daga sangrante.
-Ojalá y yo no fuera tan exagerada, ¿sabes? De seguro piensas que soy una perdedora por haberme puesto así sólo por una simple invitación a una fiesta- dijo por fin mientras se señalaba el rímel corrido de los ojos. Él asintió en un gesto que denotaba un "no te preocupes" -Ojalá y yo pudiera tener el autocontrol y el equilibrio que tú tienes- 
-Vamos, no pienso que seas una perdedora, jamás lo he pensado. Eres muy sensible pero todos hemos tenido momentos así, tal vez sí eres exagerada y berrinchuda pero no es un defecto muy grave. Tú puedes seguir adelante, todo saldrá bien-
Ella siguió mirando por la ventana. Le gustaban los lugares altos sobre todo cuando quería pensar en las cosas. El cielo estaba arrebolado debido al frente frío de los últimos días.
-No tengo reflexiones profundas acerca de las relaciones humanas, no sé qué hacer ni cómo comportarme. Actúo de manera instintiva, me apego a quienes me agradan y repelo a quienes no. Es sencillo y sin embargo, me cuesta trabajo. Señor Viernes, sé muy bien que a ti estas cosas no te afectan pero sé que entiendes de soledad.-
-Tú... eres como la princesa del cuento, la del guisante y sin embargo, no eres digna ni elegante, tropiezas y te equivocas. Eres cosa del otro sábado...-
-Se dice 'cosa del otro jueves'- lo corrigió ella
-No importa, como sea. Eres la princesa Sábado.-

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