Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2013

A letter to the Colonel from princess Saturday

My dearest Colonel:             I write this letter while lying in bed, sick of a slight cough –nothing serious. But with a deep ache in my soul. I can’t stand loneliness and I’m sure I’m a little depressed –just as my cough, nothing serious but real enough to hurt me. What can I say? You don’t seem very interested in me and I feel very pathetic writing all of this… Why should you care about my state of health or of mind? Why should I send a desperate note from my isolation, wishing for you to answer in a theatrical tone and save me from this sadness?             And I know, no, you simply don’t care about me. Days pass by and people ignore just like it’s been all my life. I’m trapped inside my loneliness but I don’t know how to escape, or maybe I am too weak and afraid to raise my foot and step just once and then start walking. I’m not that courageous. I’ve always encourag...
¿Qué más da la herida de tu bélica crueldad? Tus dedos ahorcándome y tu navaja entre mi costillar, si mi sangre es tinta y mi aliento, versos. Mi anterior tranquilidad, jaula de oro de donde tú me has desterrado. Tú y tus maniáticos intentos la cerradura han violado. Otra vez, muriéndome de a poco, rasgándome el rostro en intensa actividad, sólo muere el que ha vivido y me quitas hasta el último suspiro. ¡Tú con tus intentos de homicidio, has revivido éste cadáver de vampiro! Fuente de mi desazón, título de mi agonía,  ¡¿Qué más da que me hayas devorado el corazón si me has devuelto a la poesía?! 

El Palacio de la Soledad

El edificio era un conjunto de departamentos a medio llenar. Con sus cinco pisos y su pintura caída, se notaba que había sido planeado para ser de lujo pero su exuberancia no había sido hecha a prueba de abandono. Tenía una pequeña recepción en la entrada, pero ahora ya nadie recibía a los que llegaban, y detrás de ésta, había un jardín abandonado, un cubo de luz al que rodeaban las viviendas. El blanco de las paredes se caía y las manchas de humedad llenaban al aire con su pegajoso aroma, unas cuantas plantas se adherían a las roídas jardineras. Con todo, el edificio estaba impecable. El abandono parecía artificial con tanta limpieza. El elevador con paredes de vidrio se escondía en una de las paredes del jardín, estaba destinado a deleitar la vista de aquellos que lo usaran, pero ahora sólo mostraría la decadencia del lujo. Cada piso albergaba 4 departamentos con balcón. El último piso tenía los apartamentos unidos por puertas; seguramente destinado a la familia del casero. En es...
Mientras con los dedos parece que escribes, que dibujas un árbol o un laberinto intricado, quisieras que el tiempo no pasara que no tuvieras que salir de ahí y sentir a la noche que te reclama que vuelvas a tu casa. Y no pensar que el oasis que se aparece en medio de un desierto helado es simplemente una escala. Como las entrañas de un animal, sobre cuyo vientre puedes recostarte y dormir acurrucado en su pelaje sabiendo que cuando él despierte bien te puede devorar. Pero regresar a la neblina... ¿Realmente sabes qué quieres? (Cierras los ojos y te ríes de cualquier cosa, ¿Estás feliz?  Claro que lo estás, después de tanto tiempo... Tus antiguas mañas de caminante vagabundo se han vuelto ahora mecanismos de defensa, no tienes por qué ser tan brusco conmigo. Sé que puedo equivocarme.) Los árboles rasgan el cielo con sus ramas esqueléticas, la luz de los faros se estampa contra la niebla. 

El abismo dentro de ti

Últimamente he hablado mucho sobre la soledad, sobre qué es y qué efectos tiene en la gente. Me he dado cuenta de que a muy pocos de nosotros nos afecta en el sentido de que pocos estamos conscientes de que estamos solos.  La mayoría de la gente vive su vida sin saber que está siendo movida por los hilos invisibles del miedo a estar solo. Piensan que sus sentimientos son sinceros, que están con sus amigos porque les caen bien, porque realmente les importa su vida. Pero se engañan, no puede importar nadie si no te importas ni a ti mismo. Un día te tienes que levantar y darte cuenta de que o has estado viviendo un teatro o eres un iluminado.  Tienes que excavar dentro de tu alma y darte cuenta de que tras la máscara no hay nada. Y tener el valor para ver el vacío dentro de uno mismo... También está el riesgo de buscar muletas emocionales, un oasis de compañía en medio de la desolación... Eso hasta que te acostumbres a la soledad de verdad. ¿Pero usando mulet...