for your eyes only
I'm on a ride and I wanna get off
but they won't slow down the roundabout
"The Reflex", Duran Duran
Dicen que tener un diario es bueno para la salud mental. De cierta forma este blog ha servido de diario, y aunque es público, casi nadie que conozco sabe de la existencia de él. No precisamente porque lo esconda sino porque no les importa. Incluso si pongo la URL en otros lados, casi nadie termina entrando a ver de qué va. Y sin embargo, siempre tengo la ilusión de que lo leas tú.
No necesariamente que me respondas o me contactes después. Solo el hecho de saber que lo ves me tranquilizaría. Y he(mos) hecho tantas cosas que han desgastado la relación tantas veces que un borrón y cuenta nueva es inconcebible. La verdad es que no veo otra forma en la que pudieran haber pasado las cosas. Siento que, no creo en el destino, pero sí creo que sacas lo peor de mí. Creo que las circunstancias en las que me buscaste me dañaron. Y ahora esta obsesión solo es para darle fin, para darle una narrativa que haga que tenga sentido, que tenga significado. Sé que la vida no sigue una narración ni lineal ni experimental ni nada. Son solo cosas que pasan. Cosas que nos pasan y las decisiones que tomamos para darles sentido o para recuperarnos, aprovecharlas, no sé qué.
También estoy bastante consciente de tu "yo" real. Es decir, el que eres realmente y no la ficción que me he inventado desde hace 13 años. Me pregunto si te acordarás de mí en mi cumpleaños. Yo me acuerdo de los cumpleaños de toda la gente a la que he querido. Incluso si no les hablo, si no les busco, siempre me acuerdo de sus cumpleaños. Recuerdo el tuyo perfectamente. Debo admitir que me puso muy triste el que tú no supieras cuándo es el mío. Dicen que si abandono el deseo de ser amada voy a empezar a ser libre.
Dicen que si voy a terapia, a pagarle a alguien que me diga lo que ya sé, voy a superarte. Pero no sé si quiero hacerlo. Literal, tú eres de quien viene mucha de mi inspiración. Es esa relación fallida la que mueve mucho de mi escritura. Y me da vergüenza admitirlo porque como dice la cumbia, qué gano con decir que un hombre cambió mi suerte. Tienes literal un gran halago en tus manos, (casi) toda mi carrera literaria han sido para remendar cada vez que me rompen el corazón.
Debes de saber que estoy trabajando en lo que quiero que sea mi magnum opus y debes de saber que de personaje clave estás tú. Y otra persona a la que perdí, una amiga muy cercana.
Todavía sueño con ambos.
Todavía sueño contigo. Y de esos sueños no me puedo deshacer, porque por más que lo sublime, sigues dentro, haciéndome ruido.
Pensé que odiándote podría purgar esta sensación, todavía tengo la idea de que si te matara, podría darle fin a esto pero lo que quiero es que haya valido la pena. Quisiera que realmente hubiera tenido un sentido. Lo más probable es que hayas mentido todo este tiempo, nunca hubo cuaderno, nunca hubo intención de verme. Nunca hubo plan a lo Gran Gatsby. Lo sé.
Pero por dentro quisiera seguir creyendo. Y te detesto a veces, a veces no.
Pero siempre estoy pensando en ti.
Dices que no te extraño porque según tú, mis amenazas de muerte son incompatibles con eso. No lo creo así. Tratarte de convencer de lo contrario se me hace patético, y sí, esta obsesión psicosexual es patética y enfermiza. Nunca he dicho lo contrario. Supongo que está bien entonces.
Quisiera mandarte esto pero sé que vas a responder con alguna estupidez, no captando el punto o tomándotelo a la defensiva. Y sí, cría fama... Pero me gusta pensar en que mando este mensaje en una botella y me gusta mucho imaginar en lo que pensarías al leerlo. Si es que algún día lo haces, al menos.
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