Divide y vencerás.

La vi caminar en el metro.
Ella fue la luz de mi juventud, el puente (como el que ahora cruzaba para ir a la dirección opuesta) que me unía a mí conmigo mismo. Ella era mi única vida real dentro de la computadora.
El ocaso iluminaba de carmesí las pancartas plastificadas, y las sombras como cuerpos moribundos titilaban con el paso de las nubes.
Nunca fui nada de ella, sólo un observador impaciente, expectante que le juró una eterna espera a un rostro pálido y 30 cm de torso en la webcam. Y ahora, en la vida real, sintiéndo cómo palpitaba su corazón, cómo se ondeaba su cabello cobrizo con el paso de los vagones, yo sabía que ella estaba esperando a alguien. Yo sabía que ella no me reconocería, había cambiado tanto desde nuestras intensas (según yo) pláticas cálidas frente a un monitor frío que aún viéndome a los ojos, dudaría de mi identidad (escindida).
-Te amé hasta el final- susurré mientras volteó por un efímero instante hacia mí antes de que el metro pasara y me obstruyera la visión, la tan anhelada visión de ella. Sólo por ti vine, quise gritarle... pero no pude porque en ese instante sólo quise gritar:
-Dime, dime, ¿quién es el hombre a tu lado, quién es tu luz ahora?-
Pero esta vez sin drama, esta vez sin lágrimas.
Ahora que nada teníamos en común, brilla tanto el verla cara a cara aún cuando nos separaban los rieles... Estábamos más lejos justo cuando la distancia era menor...
Saqué el cuchillo, ahora ya no era yo quien la observaba, ahora era una parte mía totalmente atávica y adolorida del corazón, despechada:
-¿Cuándo juraste amor eterno, tenías en cuenta al tiempo?-
Crucé el puente tal y como ella lo había hecho, ya la había perdido de vista pero estaba seguro de que ella seguiría ahí, con ese hombre distinto a mí...
"Te amé hasta el final"...
Caminé, buscándola entre la multitud pero no la encontré.
Quería dividirla a ella tal y como ella lo hizo conmigo.
Quería rebanarle la carne tal y como ella lo hizo...
Sin embargo, al verla (sin que ella me reconociera) ella me sonrió y yo no pude más que sonreírle de regreso, mientras dentro de mí lloraban todas las partes que la quisieron, desgarradas... Dividas, vencidas.

Comentarios

  1. si yo fuera and one quizá te demandaría... aunque dudo que los de and one sepan que hay metro en méxico, que de cualquier forma es medio arquetípico... digo, qué metro más metro que el nuestro?... y ya que estamos en esas yo creoq ue jung, si hubiera conocido el metromexicano (así, una sóla palabra) como paradigma de lo que es un METRO, habría abominado de los arquetipos y mejor se hubiera dedicado a avender naranjas...

    ñyaaap!

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  2. Como siempre, ernesto haciendo gala de su falta de tacto, sutileza y gracia, en fin, no se puede esperar mucho de un pseudointelectualoide que navega con la bandera de la tecnocracia y dandose solemnidad hablando de Jung en su comentario como si en este psicologo desfasado se encontrara la verdad absoluta, igual de ignorante que un filomarxista, pero a la inversa...

    Solo puedo decir que despues de todo, este post es el que peor sabor de boca me ha dejado, el que mas me llega... y si, me queda el saco. Del todo.

    Herido me retiro, pero esto ha sido solo una escaramuza. el krieg apenas comienza.

    Un beso

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