Rebanada de la Vida de la Princesa Sábado

La princesa Sábado se detuvo en medio del giro. Su silla chirrió, sus ruedas derraparon un poco en el suelo. Observó detenidamente su departamento con pocos muebles.
El Insomne se había ido, el Coronel había tajantemente marcado su amistad sólo como tal y el Melancólico Viernes había quedado fuera de toda posibilidad.
La Soledad se había abierto paso en su departamento, el Palacio le iba ganando pero no por mucho. Ella había declinado la invitación del ángel del Infinito, demostrándole así a su cansado corazón que todavía tenía fuerzas suficientes como para negarle la entrada a un nuevo inquilino.

Ella estaba triste, casi deprimida pero tenía cosas por las cuales luchar. La manutención de su vivienda le mantenía ocupada, y había logrado reparar varias cosas con ayuda solamente de los consejos del señor Medianoche.
¿Qué pensaría el melancólico Viernes de lo que ella hacía o le decía? Tenía como tarea el no ser tan orgullosa, el hacer a un lado su soberbia porque era síntoma de la poca seguridad que realmente se asomaba entre su esternón. 
El aburrimiento es la causa de muchos problemas, pero ella no sabía cómo quitárselo de encima.

Giró una vez más sobre su silla. No quería salir a la ciudad sola, quería salir con alguien pero la gente se escondía cuando ella verbalizaba ese deseo.
"Tal vez el martes" murmuró... 
Un crujido se escuchó desde la puerta que daba al departamento del Coronel Corolario...
"¿Estará escuchando lo que digo?" pensó antes de caer presa de un profundo sueño...

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