A life exhibited is not a life examined.
En realidad quien pide mucho no soy yo sino tú. La forma tan despectiva en la que te has referido al trabajo de mi vida es devastadora, siendo escritor deberías saber lo importante que es escribir sobre algo, lo vital que ha sido para mí. La verdad no sé si eso te hace mal escritor o malagradecido. Si antes tenía dudas, ahora estoy segura de que es prioritario que mate a tu personaje. Solo tengo que encontrar la forma de hacerlo.
Darme cuenta de esto tendría que ponerme en perspectiva lo que significa ese llamado "trabajo de mi vida". Si la motivación era voyeurista, o más bien, exhibicionista, entonces no tiene sentido porque la audiencia a la que iba dirigida la considera mediocre, interesante en el mejor de los casos.
Cabe destacar que la audiencia tampoco era considerada importante hasta que se hizo presente. Si bien era un pensamiento intrusivo, una búsqueda en Google a altas horas de la noche, el motivo de innumerables tragedias (considerando que todas las tragedias comienzan con un "si yo hubiera..."), tampoco era una prioridad tan alta en mi vida. Es verdad que la búsqueda se limitó a eso y a un correo electrónico a una dirección muerta. Ni siquiera a mi usual inteligencia pudo ocurrírsele cambiar el dominio del correo del obsoleto "hotmail" al moderno "gmail". Tal vez entonces la tragedia se hubiera evitado o se hubiera exacerbado.
La pregunta millonaria que queda es: "¿Qué tiene su atención de intoxicante?".
Sigo actualizando maniáticamente el correo electrónico esperando una respuesta, contando las horas desde el último y resistiendo la tentanción de hablarle. ¿Qué importa que yo borre su número y qué importa si se da cuenta de que lo hice? Lo que me tiene que importar es una cosa: dejar la obsesión de lado, arrancarla de raíz y saber en qué está enraizada. Tienes que dejar de ver esos videos. No lo has hecho en días, semanas creo, vas bien. Sigue así. Pero recuerda que la recuperación no es lineal.
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