Centón I
Detente sombra de mi bien esquivo
áspid cruel, monótono vacío
que aquél que marca el horrible latido
condenado está a vivir en el hastío
Mas blasonar no puedes satisfecho
pues tu sanguiñolento vaivén no es eterno
y metrónomo averiado olvidas el hecho
de que una fina hoja o un pérfido veneno
atravesarte podría dejandote deshecho
Y puedes recordarme en el silencio
que tu forma fantástica ceñía
que en mí aún había vida
prueba de ello tu insoportable peso
Y aún cuando tú, roto mar de confusiones
de que triunfa de mí tu tiranía
desde el primer momento del tormento sabía
que no eras más que insanas emociones
Y a pesar de todo, entre lágrimas yo veo
que sirve mi pecho de obediente acero
al guardarte intacto entre mis costillas
¡A tí, caótico devorador de pesadillas!
áspid cruel, monótono vacío
que aquél que marca el horrible latido
condenado está a vivir en el hastío
Mas blasonar no puedes satisfecho
pues tu sanguiñolento vaivén no es eterno
y metrónomo averiado olvidas el hecho
de que una fina hoja o un pérfido veneno
atravesarte podría dejandote deshecho
Y puedes recordarme en el silencio
que tu forma fantástica ceñía
que en mí aún había vida
prueba de ello tu insoportable peso
Y aún cuando tú, roto mar de confusiones
de que triunfa de mí tu tiranía
desde el primer momento del tormento sabía
que no eras más que insanas emociones
Y a pesar de todo, entre lágrimas yo veo
que sirve mi pecho de obediente acero
al guardarte intacto entre mis costillas
¡A tí, caótico devorador de pesadillas!
Comentarios
Publicar un comentario