El Coraje de los Veinte... Cuarta Parte
Castañeda guardó el cuaderno dentro de su saco. Inspeccionó la habitación una vez más pero no encontró nada. De regreso en la dirección, él no dijo nada sobre sus especulaciones. En cambio dijo que necesitaba más acceso a la biblioteca puesto que creía que ahí es donde más información podría encontrar sobre el paradero de la joven. Ya eran las cinco de la tarde y en el ambiente comenzaba a intensificarse el aroma a tierra mojada. Castañeda se preguntó cómo se sentiría estar en el ático de la biblioteca leyendo, fumando y viendo llover. Un extraño sentimiento de nostalgia rebalsó su corazón... Sus magdalenas eran el olor de la tierra mojada pero, a diferencia del personaje de Proust, le recordaba algo que nunca había vivido. -Es de vital importancia de que guarde esto bajo secreto profesional- recalcó la directora devolviéndolo a la realidad. El mundo interno del detective solía distraerlo. -No se preocupe, le he dicho al personal que soy un ingeniero que contrató para r...