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Mostrando entradas de octubre, 2012

El Coraje de los Veinte... Cuarta Parte

Castañeda guardó el cuaderno dentro de su saco. Inspeccionó la habitación una vez más pero no encontró nada.  De regreso en la dirección, él no dijo nada sobre sus especulaciones. En cambio dijo que necesitaba más acceso a la biblioteca puesto que creía que ahí es donde más información podría encontrar sobre el paradero de la joven. Ya eran las cinco de la tarde y en el ambiente comenzaba a intensificarse el aroma a tierra mojada. Castañeda se preguntó cómo se sentiría estar en el ático de la biblioteca leyendo, fumando y viendo llover. Un extraño sentimiento de nostalgia rebalsó su corazón... Sus magdalenas eran el olor de la tierra mojada pero, a diferencia del personaje de Proust, le recordaba algo que nunca había vivido. -Es de vital importancia de que guarde esto bajo secreto profesional- recalcó la directora devolviéndolo a la realidad. El mundo interno del detective solía distraerlo. -No se preocupe, le he dicho al personal que soy un ingeniero que contrató para r...

El coraje de los veinte... Tercera parte

Respiró hondamente, el cielo estaba cubierto por una gran nube blanca y sin embargo, el sol le hería los ojos. Se acomodó la fedora para que le tapara bien los ojos. Odiaba la luz solar. Cruzó el patio, pasó al lado de la fuente que rebosaba agua a una coladera que la circundaba. "Maldición, me mojé los zapatos" Entró a la biblioteca. Inmediatamente notó el cambio de temperatura, estaba helada, el aroma a madera y a libro viejo lo hizo sonreír pero luego se ensombreció su rostro, recordó cómo su padre quemó todos sus libros: "No seas mariquita y salte a ensuciar, ¿o la señorita no quiere despeinarse?"   Castañeda agitó la cabeza para pensar en otra cosa, se abotonó el saco. Siguí caminando. Había dos grandes escritorios que servían como entrada. En ambos había sendos ficheros de madera, donde se guardaba la ubicación de los libros.    Las paredes eran de madera al igual que el piso. Y más allá de ellos, había un mar de lomos de diversos colores sobrio...

El coraje de los veinte... Segunda parte

El internado no estaba muy lejos de su oficina.  No era muy grande, Griselda tenía razón, acababan de abrirlo, no tendría más de 8 años.  Se dirigió a la entrada principal donde estaba un portero escuchando atentamente una radio novela. Castañeda carraspeó. -Buenas tardes, soy el ingeniero Beltrán, la directora me mandó llamar- El portero lo miró inquisitivo. Era un hombre de unos 60 años, algo robusto y de mal gesto. Le pasó una libreta y un lápiz. -Anótese- le pidió secamente. El detective anotó el nombre falso en letra de molde, es decir, no con su verdadera grafía. El portero le abrió el zaguán, refunfuñando por haberse perdido valiosos minutos de su radionovela. Había un patio adornado con réplicas de estatuas famosas. "Amor y Psique" en medio de una fuente, "Apolo y Dafne" frente a unas jardineras y otras que él no reconoció. Los edificios estaban alrededor del patio, habían tres edificios de cuatro pisos, uno en cada lado del cuadrado, y un...

El coraje de los veinte años. (Primera Parte)

El sol se colaba entre las polvosas persianas grises. Partículas de polvo flotaban perezosas. El ex policía y ahora detective, Raúl Castañeda jugaba con su revólver sin cargar, sentado con los pies sobre su escritorio y su fedora cubriéndole los ojos.  Estaba sumamente aburrido y cansado, la palabra era: asqueado de tanta rutina. Un cigarro viciaba el ambiente a pesar de que él había dejado de fumar hace un mes. O al menos eso era lo que siempre decía.  Alguien tocó la puerta para después abrirla, por esta maña de descortesía mal disimulada, el detective Castañeda supo que se trataba de su mujer y asistente, Griselda Del Valle, así que no se molestó en apartar el sombrero de su vista. El ruido de papeles, pero sobretodo el tintineo de tazas y el olor a café lo motivaron a incorporase. Griselda era una mujer muy atractiva, alta con buen cuerpo, a pesar de llegar casi a los 37. Era casi rubia, con los ojos color miel, avellanados pero no muy grandes. Iba vestida de un m...

Vida cotidiana

¿No te ahoga la vida cotidiana? Con sus montañas de papeles y sus mares de tráfico. La naturaleza muerta del dormido que espera al despertador. Somos como peces encerrados en una micro pecera de falta de tiempo. Yo intento ver más allá de las raíces de amapola que me sirven de alimento. Dejando el simbolismo, ¿no te estorba la vida cotidiana para poder verme pasar?
De mi corazón abrumado nacerá toda una ciudad. Habrán quienes se suiciden saltando desde la punta de mi agonía más alta. Quienes vean las luces de mis deseos apagarse y prenderse aleatoriamente, quienes se sientan inspirados por su vaivén vertiginoso, quienes se atosiguen con el tráfico, quienes caminen por sus calles tratando de pensar. Otros que se sientan atrapados por su complejidad absurda. Siempre habrán barrios pobres y otros ricos, pero sus calles siempre te harán recordar algo. Algún día nacerá otro corazón dentro de esa ciudad, que se abrume y que cree una ciudad nueva. Así hasta que el pavimento sea los suficientemente duro para protegerme.

Viernes.

Siempre me da nostalgia el viernes. Como una cita formal, aparece desde temprano, absorbiendo mi euforia hasta reducirme a un manojo de recuerdos e hipótesis contrafácticas... Extraño mucha gente, efecto del viernes sobre mi ánimo.

El amor es para los valientes.

But I'm easily hurt and afraid of being hurt and to protect     myself in this [isolation] way is the death of all love. For real    love one needs courage. But this means one must also have  it to make the break and renounce of self-love, in other  words to endure a mortal wound... Diaries , Ludwig Wittgenstein. Por el temor de quererme tanto como yo te quiero, has preferido, primero, para salvarte, perderme. Pero está mudo e inerme tu corazón, de tal suerte que si no me dejas verte es por no ver en la mía la imagen de tu agonía: porque mi muerte es tu muerte. Décimas de nuestro amor , Xavier Villaurrutia. Quedé como en éxtasis... Con febril premura,  «¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par. ...Pero tuve miedo de amar con locura,  de abrir mis heridas, que suelen sangrar,  ¡y no obstante toda mi sed de ternura,  cerrando los ojos, la dejé pasar! Cobardía , Amado Nervo.  ¿Qué ...

When your gaze wanders absently...

...You keep searching for something with a smile , until exhausted you can sleep... Glamorous, Buck Tick. Mi vida no necesita ser un completo caos para que me dé insomnio. Simplemente un café descafeinado y unas cuantas cosas en qué pensar son suficientes para despertarme a las dos de la mañana y mantenerme despierta hasta que la mañana me mande a dormir.  Tampoco necesito haber cometido los grandes errores de mi vida para arrepentirme. Aunque un "me arrepiento" no es una disculpa y un "lo siento" no es un "quiero intentarlo de nuevo". ¿Qué puedo decir? Ahora me cuesta trabajo recordar tu rostro, tu voz e incluso tu aroma.  Perdí una amiga en las brumas de la incertidumbre, en su falta de convicción y de proyecto de vida. Es chistoso que dos personas tan diferentes pudieron haberse hecho tan amigas. Sin embargo, también aprendí que hay más con quien hablar que jamás hubiera pensado. O tal vez es sólo mi imaginación la que me hace pensar que ...

Día de Muertos

-Soy flor de los muertos, soy laberinto de malva terciopelo- dijo caminando a la salida. -Una vez más abriré mi ofrenda, intentaré quitarme la formalidad. No seré tan ceremoniosa, Dime, ¡¿es suficiente lo que estoy haciendo?! Soy de dulce, soy de azúcar, soy chocolate amargo que los extranjeros no se atreven a probar. Soy una amenaza escondida entre las rimas graciosas de los huesos- -Soy dramática, soy melosa. ¿Crees que eso te pueda bastar?- -De colores que revolotean en los hilos de un tendedero roído, soy comestible.- Soy un arlequín que muere de hambre, soy dama rica en la corte de la oscuridad.  No seré la cuna de los genios pero ten certeza de que soy su tumba.