Existe un único



Existen muchas cosas en el mundo. Hay tráfico, smog, pavimentos resquebrajados, taxistas casi suicidas, humo, calor insoportable y un Sol despiadado. También hay combinaciones de esos objetos. Pero además hay personas que tienen estados mentales sobre las combinaciones y los objetos.

A veces la mirada más casual, la sonrisa más vaga o las palabras más triviales pero dirigidas a uno pueden convertirse en joyas preciadas.
Son diferentes a las joyas en muchos sentidos, las joyas tienen la intención de ser bellas; la característica de las cosas anteriores es que son inintencionales, son fortuitas, azarosas. 
Y sin embargo uno ve la belleza en ellas, se vuelven valiosas y especiales por sí mismas. 
Una de las cosas más dulces que uno puede hacer es tener un amor no correspondido. Cuando uno se enamora sabiendo cuán inalcanzable o imposible es estar con esa persona, todo se puede volver maravilloso. No digo que de hecho se vuelva, la mayoría de la gente hemos pensado que en un amor no correspondido todo es sufrimiento a cambio de esas pequeñas alegrías.

Es característico de una mente profunda (y un corazón (coloquialmente hablando) por extensión, las emociones son estados mentales) el poder encontrarle la belleza a cosas simples.

A veces, un acto desinteresado puede mostrarse con decirle a esa persona nuestros sentimientos y además decirle que no tenemos intención de lograr algo, tal como las hojas o como la temperatura. Simplemente queremos decir cuánto le apreciamos, le admiramos y deseamos su felicidad, sin nada a cambio. 
Sólo queremos hacérselo saber.
Que está en el conjunto de cosas que nos hacen felices.

Es la dulzura de las palabras dichas con sinceridad y desde una alegría auténtica. Es poder observar los sentimientos propios como un cristal transparente y saber que nos gustaría hacérselo saber. Por si algún día entristece, puede recordar que hay alguien que se alegra de su existencia.
Que hay alguien que es feliz ante un enunciado analizado de la manera más lógica y rigurosa...


Ante la competencia más despiadada, más sanguinaria hay alguien que te aprecia y te admira por lo que has hecho, porque tus acciones le hicieron ver cuán valioso eres. 

Comentarios

  1. Hola, te confesare que me lo pensado más de dos veces para escribirte.
    Hace algún tiempo te conocí, me dedicaste unos momentos, nada interesante para ambos; Y así sin más, recuerdo me gustaste.
    ¿Crees en la reacción que puede provocar una persona en otra? En ese tipo de impresión que te cautiva, que pasa, pero que al paso del tiempo no se olvida, bueno, creo es el motivo de que hoy te escriba.
    No paso mucho tiempo para que como animal herido me sintiera al conocer tus textos y poemas, en aquel tiempo, abrieron una parte de mí que no conocía, a pesar de que habláramos pocas ocasiones. Recuerdo que te vi un par de veces y que tenías una gatita llamada Malina ¿Qué ha sido de ella? ¿Cómo está?
    Poco después no volví a charlar contigo, sin embargo influenciaste en mí. He aprendido de la escritura, me he empeñado en esto y ahora no soy tan malo; Has sido tú un motivo de ello. Provocaste en mí la sensación de la escritura, no se tanto de reglas gramaticales, ¿Pero que se le puede reprochar al verso articulado en la experiencia?, si lo que puede cambiar es el estilo y el tono, no el sentimiento al escribir. Ha mis ojos figuras distante, y no quisiera fastidiarte. Era la necesidad de hacértelo saber; Que sepas que en algún punto de esta ciudad, hay alguien que te lee. Y que algunas tardes apareces en sus pensamientos.
    O.

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  2. Hola! Creo fervientemente en el impacto de las personas en los demás, en la fortaleza de las palabras y lo radical que a veces puede ser una sonrisa o una mirada. Pero no sé quién eres, esas señas son muy ambiguas... Y sí, Malina sigue conmigo, ya ha crecido bastante. Por ahí está mi correo, por si quieres escribirme más...

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