Alleine zu Zweit (Solo acompañado)
Sebastián iba caminando por los bulliciosos pasillos de su escuela, no es que le matara la idea de ir a sentarse 8 horas y verles la cara de lelos a todos, pero para él era necesario no estar odiándose a sí mismo en lo profundo de su sillón corroído...
Meditabundo y solitario cuando de repente una chica se le plantó justo enfrente. Pensando en las tonterías que ella le diría, que si se quiere unir a un grupo, que no fuera tan solitario, que si esto que si lo otro, sólo cosas que interfieren con su camino aislado.
-Sigue tu corazón aunque no tengas ninguno, que el camino solitario es el único para romper con el designio de matar al escritor de nuestra historia, el vacío en tu pecho será solicitado por el mismo destino para que lo use de sonaja, ¿acaso somos sólo juguetes?- dijo en un tono monótono, cualquiera pensaría que lo estaba actuando
Sebastián se quedó de una pieza como si le hubieran echado un balde de agua fría en la cabeza.
-¿Eres el kippel de mi casa?-
Ella lo miró aparentemente sin sentimiento ni emoción alguna, parecía una muñeca, inexpresiva.
-Se mueven demasiado rápido-
-¿Qué?- preguntó Sebastián algo intrigado
-Lo que está atrás de tus dientes, se mueven demasiado rápido como para ser palabras-
Sebastián la observó detenidamente, era pequeña y esbelta, parecía flexible y ágil, con la piel paliducha y los ojos grandes y negros enmarcados por el cabello azul marino. Iba demasiado elegante al estilo victoriano, como muñeca de porcelana.
-Cambia tu tipo de hombre- le dijo dándole la espalda.
-Somme nous les jouets du destin?- exclamó ella en voz alta -A tí también te habló la tele- Y luego luego después como si viniera al caso dijo -Me gustas, es más creo que me enamoré de tí-
-Eres así de honesta y brutal, ¿verdad?- bromeó él, pero en el fondo Sebastián estaba aterrado, sí tenía suerte con las chicas y todo eso pero nada te preparaba para alguien a quien le habla la tele, incluso cuando la caja le hablaba a él también.
-A veces siento los pies al borde de un abismo y lo único que veo son caras grises y párpados caídos, y abajo de mí, mis uñas negras recargándose en el barranco... Y siento como si fuera mejor estar dentro del agua de un estanque lejos de todo, sólo con los lirios y el limo-
Sebastián tenía ganas de vomitar, algo se le escapaba del esófago, ¿cómo puede ella hacerlo así?... No quería sentirse así, y lo único que pensó fue salir corriendo. ¿Será eso que se movía demasiado rápido? ¿Mariposas? ¿Palomillas que se quemarán al acercarse a la llama?
-¿Te estoy asesinando?- rió ella mientras caminaba hacia el otro lado -Te dejaré que me bautices y me pongas un nombre, el que quieras... - siguió riéndose -No quiero llamarme kippel- dijo muy seria antes de recitar- Doubt thou the stars are fire, doubt thou the sun doth move, doubt truth to be a liar, but never doubt...-
Sebastián sabía el resto del poema y no pudo más que salir huyendo.
Sebastián se echo a correr al baño, y no pudo evitar vomitar.
Meditabundo y solitario cuando de repente una chica se le plantó justo enfrente. Pensando en las tonterías que ella le diría, que si se quiere unir a un grupo, que no fuera tan solitario, que si esto que si lo otro, sólo cosas que interfieren con su camino aislado.
-Sigue tu corazón aunque no tengas ninguno, que el camino solitario es el único para romper con el designio de matar al escritor de nuestra historia, el vacío en tu pecho será solicitado por el mismo destino para que lo use de sonaja, ¿acaso somos sólo juguetes?- dijo en un tono monótono, cualquiera pensaría que lo estaba actuando
Sebastián se quedó de una pieza como si le hubieran echado un balde de agua fría en la cabeza.
-¿Eres el kippel de mi casa?-
Ella lo miró aparentemente sin sentimiento ni emoción alguna, parecía una muñeca, inexpresiva.
-Se mueven demasiado rápido-
-¿Qué?- preguntó Sebastián algo intrigado
-Lo que está atrás de tus dientes, se mueven demasiado rápido como para ser palabras-
Sebastián la observó detenidamente, era pequeña y esbelta, parecía flexible y ágil, con la piel paliducha y los ojos grandes y negros enmarcados por el cabello azul marino. Iba demasiado elegante al estilo victoriano, como muñeca de porcelana.
-Cambia tu tipo de hombre- le dijo dándole la espalda.
-Somme nous les jouets du destin?- exclamó ella en voz alta -A tí también te habló la tele- Y luego luego después como si viniera al caso dijo -Me gustas, es más creo que me enamoré de tí-
-Eres así de honesta y brutal, ¿verdad?- bromeó él, pero en el fondo Sebastián estaba aterrado, sí tenía suerte con las chicas y todo eso pero nada te preparaba para alguien a quien le habla la tele, incluso cuando la caja le hablaba a él también.
-A veces siento los pies al borde de un abismo y lo único que veo son caras grises y párpados caídos, y abajo de mí, mis uñas negras recargándose en el barranco... Y siento como si fuera mejor estar dentro del agua de un estanque lejos de todo, sólo con los lirios y el limo-
Sebastián tenía ganas de vomitar, algo se le escapaba del esófago, ¿cómo puede ella hacerlo así?... No quería sentirse así, y lo único que pensó fue salir corriendo. ¿Será eso que se movía demasiado rápido? ¿Mariposas? ¿Palomillas que se quemarán al acercarse a la llama?
-¿Te estoy asesinando?- rió ella mientras caminaba hacia el otro lado -Te dejaré que me bautices y me pongas un nombre, el que quieras... - siguió riéndose -No quiero llamarme kippel- dijo muy seria antes de recitar- Doubt thou the stars are fire, doubt thou the sun doth move, doubt truth to be a liar, but never doubt...-
Sebastián sabía el resto del poema y no pudo más que salir huyendo.
Sebastián se echo a correr al baño, y no pudo evitar vomitar.
jajaja, no, no era pedrada, es que yo estudio en la fac; si entras este año, pues... ya nos veremos por ahí. Tampoco me molesta que te haya inspirado mi texto, a fin de cuentas todo lo que puede ser escrito parte de las coincidencias laberínticas con que el universo teje la trama secreta en la senda de la literatura, y esas coincidencias, pues... son mucho más comunes de lo que parecerían... en fin. Me gustó el nombre de tu hijo, me recuerda a la canción de Sex Gang Children... uf! y sí, las prepas son lo peor, ojalá tengas que soportarla mucho tiempo... aunque, la fac no se queda atrás, eh....
ResponderEliminarDeja vu...? mi existencia...? eh?... jaja... Pues no sé que tan sensible sea tu umbral del miedo pero nah, no creo que te asuste tanto... Tiene mucho que la vi, a lo mejor me animo a verla de nuevo en estos días. Lo único que puedo advertirte es que es absolútamente incomprensible; la neurosis total onirizada en B/W. Es tan corrosivamente inexplicable que lo mejor es verla, no hay de otra. Armate de valor, consígue medicamento par las nauseas y si eres asmática ten a la mano tu inhalador... ja! pero nah, en serio, es más introspectiva que terrorífica. ...ah, por cierto, tambien es genial el título cocteauniano de tu blog...
ResponderEliminarMe gusto mucho en especial el inicio
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